martes, 27 de febrero de 2018

Una manzana al día

¿Alguna vez has escuchado la expresión "Comer una manzana al día mantendrá lejos al doctor de su casa"?

La mayoría asume, sin temor a equivocarse, que simplemente es un refrán fácil de recordar que remarca la necesidad de alimentar bien a los pequeños. Pero el dicho no se originó debido a un recordatorio inofensivo.

Fue creado cuando la "Fiebre del Oro" estaba en su juventud, en un pequeño pueblito donde la comida escaseaba y ni se diga el dinero. En Agosto, cuando una mala sequía estaba azotando al pueblo, una serie de sangrientos asesinatos habían empezado a ocurrir.

Cada noche, una casa era asaltada y cualquiera que viera al intruso sería rápida y brutalmente abatido. Nunca se robaban nada, salvo por las sobras de comida. Después de dos semanas de esto, el tendero local no había tardado en colocar unas cuantas manzanas y un vaso de leche en la plaza del pueblo, desde la noche hasta la mañana.

Entonces, él se escondió en la torre de la iglesia, esperando vislumbrar a cualquiera que llegara. Luchando contra la fatiga, el tendero esperó por cualquier señal de vida en la plaza. Justamente a la medianoche, fue recompensado por una escalofriante visión: un hombre, cargando una bolsa llena de aburridos instrumentos metálicos, vistiendo vendas de paño de pies a cabeza, había entrado al rango visual.

Él se detuvo cuando vio la leche y las manzanas. Volteó a todos lados, como si buscara al que se atrevió a frecuentarlo. Cargado de miedo, el tendero se agachó quedando fuera de vista, quedándose así hasta el amanecer. El extraño hombre sólo tomó una de las manzanas, sin siquiera tocar el vaso de leche.

Ninguna casa fue asaltada y nadie fue asesinado. Por décadas, el pueblo continúo dejando una manzana o dos durante la noche, incluso cuando las manzanas ya habían dejado de desaparecer...
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