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miércoles, 10 de febrero de 2021

La Navidad pasada me rompiste el corazón

Mientras me siento aquí mirando el árbol de Navidad, con sus luces y adornos, no puedo evitar pensar en nuestra primera Navidad juntos. ¿Recuerdas cuando nos mudamos aquí? Estabas decidida a ser cantante, incluso había empezado a trabajar en dos empleos para pagar tus clases de canto, pero valió la pena, para que tus sueños se hicieran realidad.

Esta época del año siempre fue nuestra favorita, como lo es para la mayoría de la gente. Caminábamos por el centro de la ciudad abrazados, mientras admirábamos las luces y los colores de los adornos navideños, Dios mío, eras tan hermosa. Recuerdo nuestro primer árbol de Navidad, era un árbol pequeño de aspecto horrible, pero era todo lo que podíamos pagar. Fuimos a compramos oropel y bombillas de todos los colores, ahí fue cuando viste la estrella, era hermosa como tú, y era la más brillante de todas, sabía que no podíamos permitírnoslo pero no podía decirte que no. Fue la Navidad más feliz que he tenido.

Eso fue hace mucho tiempo, y a medida que pasaron los años comenzaste a llamar la atención por sus talentos, ya estaban en camino a la cima. Aún así dijiste que me amabas y que para esto habíamos trabajado tan duro, quería creerte, pero en el fondo sabía que no era así. Te volviste más distante, entre las giras y las fiestas nunca estabas en casa. La Navidad pasada te rogué que me ayudaras a decorar el árbol, tenía la esperanza de que reavivaría esos viejos sentimientos que tenías por mí.

—Estoy muy ocupada —dijiste con una voz fría.

—Al menos cuelga la estrella —respondí—. Tengo un regalo para ti.

Esperé durante unos segundos que me parecieron eternos, solo para destruir el silencio con las palabras más horribles que he escuchado.

—Hemos terminado, adiós.

Me quedé allí conmocionado con el tono de marcado durante horas. Todo el mundo me dijo que esto iba a pasar, pero no me lo creí. La Navidad fue tan insignificante después de eso, me aplastó, me convertiste en la cáscara de un hombre, quiero decir que después de todos los sacrificios que hice por ti, no me merecía eso.

Esta Navidad, sin embargo, es diferente, he sido muy festivo, he hecho todo lo posible. Compré el árbol más grande que pude encontrar y más decoraciones de las que podía contar. Estaría feliz una vez más porque estuviste aquí en Navidad. La forma en que el rojo gotea por el árbol, es tan hermoso. Siempre habías querido ser una estrella, ahora lo eres y con las luces que he añadido, eres la más brillante de todas.



domingo, 7 de febrero de 2021

Tan dulce como la sangre

Ahí estaba yo, mirándote fijamente, estabas tan linda con ese vestido rojo, rojo sangre, el olor de tu cabello estremecía cada rincón de mi cuerpo, tu cabello negro y suave como la seda, tu piel pálida que parecía porcelana, tus mejillas rojas, tus ojos negros como la noche me envolvían, como tus brazos sin movimiento.

Aquí estás tú, sin movimiento, sin aire, sin decirme nada, eres mía, tan sólo mía y nadie más mi pequeño crimen. Tus carnosos labios los besaba frágilmente, pero mordías como una fiera devorando a su presa cuando estabas conmigo, como olvidar cuando te hice mía, tu cuello, tu perfecto cuello con ese perfume de Gardenia, degollado por mí, cada beso en la herida era deliciosa, probar tu dulce sangre, tus senos tal lindos, me gustaría que estuvieras aquí conmigo de nuevo, estar contigo entre tus brazos como lo soñé era estar en el cielo y en el infierno, mi pequeño crimen. 

Como no recordar el dulce sabor de tu sangre, como te lo prometí iría a los fines de la tierra sólo por ti, por hacerte sentir mi amor, espero que hayas pasado bien como yo, espero algún día poder volver a probar tu sangre tan dulce, mi pequeño crimen.


martes, 8 de diciembre de 2020

Jason the Toymaker

No tengo muchos recuerdos de mi pasado. Los rostros de mis verdaderos padres eran como máscaras desteñidas en mi mente. Yo sólo tenía algunos restos de mi infancia, nombres sin rostros y una oscuridad total. A la edad de nueve años, había pasado algo en mi familia. Mi trauma fue tan profundo que me hizo olvidar la mayor parte de mi vida.

Yo sólo tenía un borroso recuerdo relacionado con mi mejor amigo. Él era el único que tuve en toda mi vida. Era una imagen pegada en mi mente, que va junto con la risa de fondo y la melodía de una caja de música.

Entre los orificios traseros de mi amnesia, alcancé a ver sus ojos color miel y su cabello caoba oscuro. Recordé su sonrisa amable... Pero nada más. El resto desapareció en la oscuridad. Así lo hizo.

Los recuerdos regresaron al orfanato de donde yo nací. Impresionante mente tuve padres: Magdalena y Steven, los que me llevaron de vuelta a la cálida sensación de tener una familia. Yo, adopté un sentimiento, que se me había olvidado. Ellos me criaron en su casa hasta la edad de quince años.

Mi amnesia me llevó a ir a exámenes psicológicos y chequeos, que año tras año lentamente empezaron a fallar. Parecía que yo no sería capaz de recuperar mi memoria.

Por un lado, quería saber lo que pasó, pero por el otro... Una extraña sensación de angustia sugirió algo que no deseaba.

Obviamente, hubo alguna consecuencia desagradable para mí. Era como el presentimiento de ser perseguida por algo.

Los especialistas dijeron a mis padres que debe haber sido relacionado con un recuerdo particular que fue estimulado continuamente. Ni la causa, ni lo que era exactamente era clara, pero a pesar de mis esfuerzos, no podía concentrarme en él.

Me sentí como si estuviera siendo observada, no por la gente, sino por los juguetes de peluche en mi habitación. Era estúpido, lo sé. Al principio, eran simplemente juguetes, pero una y otra vez, sus grandes ojos redondos parecían mirarme.

Desde que era pequeña me pareció que los juguetes de peluche en mi habitación estaban vivos, ya muchas veces traté de demostrarlo: espié fuera de mi habitación con la puerta entre abierta, entonces yo volvía tan pronto como podía y los miraba fijamente a los ojos hasta sentir la sensación de ardor por no parpadear.

Ese recuerdo era uno de los pocos de mi infancia que todavía me hizo sonreír, pero las cosas han cambiado. Una y otra vez, los juguetes de peluche me miran. Casi parecía que querían ponerme a prueba y yo no podía más. La idea quedó en mi mente. A veces, me parecía que se movían, convirtiendo sus pequeños rostros hacia mí. En otras ocasiones, hicieron ruidos en mi habitación. Esto no puede ser verdad, obviamente.

¿Por qué este pensamiento me persigue? ¿Por qué odio a los juguetes de peluche? A pesar de todo, ¿Por qué no me deshago de ellos?

Podía haberlos regalado a otros niños, o tirarlos a la basura. Un día lo intenté, realmente, lo hice, pero cuando tomé uno de ellos en mis brazos, un fuerte sentimiento de ansiedad y terror me detuvieron. Siempre acabo poniéndolos de vuelta a sus lugares, en los muebles, en mi cama, en los estantes. Entonces tuve que tomar tranquilizantes.

Sólo había un juguete que tomé junto a mí durante las noches, a pesar de mi edad, no podía separarme de él y sentía un afecto familiar. Algo que se inició mucho antes de mi amnesia.

Lo encontré en mi armario en el orfanato y de ahí en adelante nos hicimos inseparables.

Fue un conejito dulce con orejas caídas, por un lado, era de color rojo y en el otro lado color caramelo. Llevaba un chaleco negro, con dos mangas largas que le arrastraban hasta sus pies y tenía un collar elegante con puntadas en cada borde de la tela. Su pequeño ojo izquierdo estaba cubierto con un parche, y en el centro un botón negro.

Fue divertido, pero parecía que era el único juguete de peluche inofensivo. Él dormía a mi lado desde que era pequeña como esa noche, después se me escapó bajo las sábanas, quedándome dormida casi al instante entre las paredes viejas que crujían.

Yo estaba de pie todavía en la oscuridad, sin poder moverme y yo no podía entender cómo terminé allí, rodeada sólo por el silencio destilado. Algo viscoso agarró mi muñeca y me abrazó con tanta fuerza que un dolor instantáneo disparó a través de mí. Un conjunto de uñas blancas penetró lentamente mi carne. Las veo cortando a través de mi piel, haciéndome sangrar. Grité y lloré, pero una risa cubrió mis súplicas desesperadas.

Ella me pertenece, una voz me susurró. Dentro de ese oscuro abismo, dos brillantes ojos verdes aparecieron ante mí, a muy pocas pulgadas de distancia de mi cara.

—Tú eres solo un obstáculo para mí.

Se echó a reír divertido por mi dolor mientras me perforaba. Tenía uñas como agujas. Arruinó mi cuerpo con herramientas oxidadas... Por el contrario; me dijo que me iba a arreglar.

Me di cuenta de una puerta abierta, era la única cosa que podía distinguir de la oscuridad. Mis ojos estaban borrosos por el dolor. Vi una visión de la gente parada mirándome. La imagen de esa puerta se acercaba, con el fin de mostrarme su expresión vacía, a pesar de las muecas pegadas en sus rostros.

Yo vi que no eran personas reales. Eran muñecas y de alguna manera, sentí una fuerte sensación de náuseas que me superaba de tan sólo mirarlas. Había algo en ellos, que me hizo débil de estómago y tal vez, era su parecido extraordinario y macabro a una persona real.

Ella me pertenece.

lunes, 16 de noviembre de 2020

El asesinato de Gabriel Kuhn

Daniel Felipe Petry cometió un crimen influenciado por un juego online llamado Tibia en Julio de 2007, esta es la historia de uno de los crímenes mas notorios de Internet cuyas fotos del cuerpo de Gabriel circulan libremente por Internet.
Daniel Petry jugando Tibia

Daniel Felipe Petry (1991), nació en la ciudad de Blumenau, Brasil, Santa Catarina. Se sabe que era alguien con unos arranques de violencia desmedidos a la menor provocación, en algún momento abandonaría la escuela y la pasaría encerrado en casa, navegando por Internet o viendo televisión, sus padres se desentendieron del joven al ignorar las terapias psiquiátricas dejándolo a su suerte.


Gabriel Kuhn (marzo de 1995 - julio de 2007) era como el lado opuesto de Petry, se sabe que era educado, respetuoso, risueño y estudioso a diferencia de Petry, pero un factor los unía en común, y era que ambos estaban viciados al videojuego de rol Tibia (Petry mucho más ya que no estudiaba).

Ambos entablaron una amistad virtual pese a sus diferencias, donde conversaban frecuentemente en el chat del juego, en alguna ocasión Kuhn pidió 20.000 Gold Coins (moneda del juego) a lo que Petry accedió con la promesa de que se los devolviera.

En la mañana del 23 de julio de 2007, al no devolverle el dinero virtual, se pelearon y Gabriel le bloqueó de su chat. Éste, furioso, fue a casa de su vecino no sin antes llamar a su madre para asegurarse que estaría lejos a las 9:30 de la mañana, ella le respondió que se encontraba en Nueva Trento, se dispuso a ir a cobrar venganza. Al llegar, Petry tocó la puerta de su amigo, Gabriel, quién con toda confianza accedió dejarlo entrar a su domicilio.

Obviamente fue un error porque Petry, nada más al entrar, le dio un empujón para luego golpear al niño en una discusión. Tras amenazar con denunciarle, Petry, enfurecido, decidió estrangular al niño con un cable hasta que se desmayó, aunque entró en pánico Petry aprovechó para sodomizarlo y procedió a cercenarle las piernas con una segueta y un cuchillo porque el cuerpo pesaba demasiado, Gabriel despertó y empezó a gritar de dolor hasta que Petry le cortó una de las piernas, tras desmayarse siguió cortándole la otra. Con la ayuda de una escalera, él ató el cuerpo a un cable en el intento de suspenderlo y esconder el cuerpo de Gabriel en una trampilla, pero, como seguía pesando demasiado, Petry se rindió y abandonó la vivienda.

Gabriel moriría poco después debido al dolor y la pérdida excesiva de sangre. Su hermano Guillerme Kuhn lo encontraría más tarde, quien, aterrado, fue corriendo a pedir ayuda. Otro vecino vio el cadáver y llamó a las autoridades. El joven homicida fue arrestado poco después y llevado ante las autoridades locales. Al llegar al ministerio público, aparentó estar trastornado, la madre de Daniel Petry se mantenía a base de calmantes tras lo sucedido en casa de amigos.

Los padres de Gabriel dudaron de la autoria de Petry en el crimen aludiendo que no pudo tener el coraje de matarle.

En el interrogatorio, Petry confesó paso a paso el crimen pero se negó a admitir el abuso sexual gritando enfurecido que no era homosexual, pero las pruebas forenses confirmaron que había sodomizado al niño. Tras el suceso, muchos jugadores de Tibia protestaron masivamente en una extraña manifestación, repudiaban totalmente los actos que llevó a cabo Petry y alegaron que no se les considerase potenciales criminales por jugar a lo mismo que el asesino, aunque Petry afirmó que el videojuego le volvió loco. Una web de dicho videojuego le rindió luto a Gabriel Kuhn.

Petry fue internado en un centro de menores delincuentes inmediatamente para después ser juzgado, según la abogada el adolescente usó un cuchillo y al llegar al fémur, una segueta,

El juez Álvaro Pereira de Andrade lo condeno a una sentencia de apenas tres años de pena socioeducativa en Septiembre de 2007 debido a la ley de menores delincuentes en Brasil (la pena máxima para adultos es de 30 años).

En el reformatorio, Petry hizo una enloquecida declaración: 

Gabriel hizo trampa y haré que pague por todos sus actos; como él dijo que existe el cielo y el infierno, allá en el infierno está él, lo encontraré allí y me vengaré nuevamente.

Presuntamente saldría de prisión en septiembre de 2010 pero no hay rastro de Daniel Petry en la actualidad, por lo tanto desconocemos si sigue encerrado y aislado en su casa, o si sus padres le echarían del hogar, o se fue a buscarse otra vida.

Por su parte los padres de Gabriel dieron a luz a una niña en el año 2009. Actualmente su madre tiene en su Facebook personal con álbumes dedicados a su hijo Gabriel.


domingo, 18 de octubre de 2020

El silencio de Luis

En ocasiones las historias de terror no necesitan tener algo paranormal para dar miedo ya que la crueldad humana es suficiente. Esta es la historia de un chico que recibió un gran trauma, que ha tratado de olvidarlo por años.

El joven se llamaba Samuel, él trató de suicidarse varias veces por lo cual sus padres decidieron internarlo en un hospital psiquiátrico prometiéndole que mejoraría y no volvería a intentar quitarse la vida nuevamente. 

Dentro del hospital conoció a un chico muy raro que estaba en silencio todo el tiempo. Solía estar en las esquinas de los cuartos con la cabeza agachada, no hablaba: solo movía la cabeza para decir sí o no. Samuel comenzó a hablarle, siempre había buscado a alguien que lo escuchara sin interrumpirlo ni juzgarlo. Todo el tiempo se quejaba con aquel chico, él se llamaba Luis, le decía todos los problemas que tenía con su familia, lo que no le gustaba, cualquier cosa. Luis solo asentía moviendo la cabeza, o incluso no hacía nada.

Así pasaron los días y siempre se podía ver a Samuel junto a Luis. Los doctores notaron una mejoría en Samuel y que le tenía un gran afecto al joven callado. Un día, Samuel le dijo al doctor que su amigo no merecía estar en ese hospital, que él no tenía ningún trastorno, solo era callado y reservado. 

Por varios días Samuel le insistió al doctor que dejara ir a Luis con su familia. Después de tanto insistir el doctor aceptó. Dejó ir a Luis. Luis saldría de ahí dos días antes que Samuel. Samuel le entregó una carta con su nombre, teléfono y dirección, lo abrazó y dijo:

Sé que eres muy callado, pero me harías muy feliz si algún día me visitas Luis tomó el papel y se fue.

A los dos días Samuel salió del hospital algo tarde porque lo festejaron por la gran mejoría que presentó, la celebración terminó tarde y a esa hora fue a su casa. Al llegar, abrió la puerta y notó algo raro: 3 cuerpos sobre la mesa. No pudo fingir nada, pues conocía a su familia y sabía que sobre esa mesa estaban su mamá, su papá y su hermana. Se acercó en silencio, y se dio cuenta que en la casa estaba alguien más. En una esquina, en la obscuridad, se encontraba Luis.

Luis se acercó lentamente a Samuel y, extendiendo su brazo lleno de sangre, le dio el mismo papel que le había entregado con su dirección. Pero había algo más, un mensaje por parte de Luis escrito en la parte de atrás que decía: "Todas las personas de las que tanto te quejaste... ¿Estás feliz?"



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sábado, 17 de octubre de 2020

El Circo del Terror

—¡Señoras y señores! ¡Niños y niñas! ¡Ya ha llegado! ¡Ya está aquí! ¡Es el fabuloso Circo de la Niebla! Entren y maravíllense con todas las cosas extraordinarias que encontrarán aquí.

Cuando Jennifer escuchó la gruesa voz de aquel desconocido, que anunciaba las caravanas que se abrían paso hacia la ciudad, solo se encogió de hombros y siguió mirando el cielo. Llegaban circos hasta Heaven Falls dos o tres veces al año. Todos eran iguales y armaban quilombo por unos cuantos días antes de partir igual que como habían llegado.

Ella no les veía nada de especial. Ya había pasado el tiempo en que ese tipo de espectáculos constituían una auténtica novedad.

Sus amigos, sin embargo, no parecían pensar lo mismo.

—¡Vamos! —dijo Will— A lo mejor podemos burlarnos de algún payaso.

—Odio los payasos —se quejó Eric a su lado, frunciendo el ceño.

—Pues por eso, so tonto. Igual y le hacemos una zancadilla a alguno que ande por ahí. Y si tenemos suerte, podemos ver a los animales.

—Sí, creo que eso es lo único que habrá de bueno en ese lugar.

Jennifer se levantó para acudir con ellos al sitio en que habían desplegado las carpas. Notó enseguida que aquel circo definitivamente no era igual que los anteriores. La carpa principal tenía el clásico diseño de rayas rojas y blancas, y en la verja de entrada, una máscara con una expresión inquietante daba la bienvenida a los visitantes. Parecía que estaba llorando.

—Pasen amiguitos, pasen al Circo de la Niebla —les invitó el presentador, un hombre rechoncho y de palidez cadavérica, que tenía una sonrisa inquietante.

—¿Cuánto cuesta? —preguntó Will.

—Nuestro primer día es gratis.

¿Circo gratis en una aburrida tarde de verano? Parecía un buen trato para tres niños que no tenían nada que hacer. Entraron.

Al pasar, dos payasos con sonrisas inquietantes los miraron maliciosamente y la niña sintió un escalofrío. Quiso volver atrás pero ya sus amigos habían entrado en la carpa. Así que fue tras ellos y lo que vio allí dentro, la dejó sin habla.

Las personas, hombres y mujeres, ancianos y niños de todas las edades, se retorcían de maneras extrañas en el suelo, soltando gemidos de dolor. Algunos bailaban. Otros hacían acrobacias imposibles con expresiones de terror en sus rostros. Otros no paraban de reír en medio de sollozos, haciendo actos payasescos. Sus gritos quedaban ahogados por la carpa, mientras en las afueras solo reinaba el sonido de las máquinas de algodón de azúcar y la rueda de la fortuna.

Y los acróbatas, los payasos y domadores, que antes habían sido como ellos, los miraban disfrutando con su sufrimiento.

—¡Este es nuestro circo! ¡El Circo de la Niebla! Todos entran sin pagar un precio, pero de aquí, no salen nunca más —anunciaba el presentador desde alguna parte, emitiendo una risa macabra que a Jennifer le heló los huesos.

Y cuando volvió a mirar a su alrededor, supo que era verdad, pues no encontraba la salida.

Ahora ellos también eran parte del espectáculo.





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martes, 6 de octubre de 2020

El devorador de Órganos

Son las 8 de la noche y acabo de regresar de la escuela debido a tantos proyectos que tengo que acabar por ser final de semestre. Estoy bastante cansada: entro en mi cuarto, prendo la tele y me dejo caer boca abajo sobre mi cama, la tele se enciende. Mientras me quedo dormida solo alcanzo a escuchar una nota: "Un asesino en serie sigue suelto, y sus últimas victimas fueron un hombre de 22 años junto a toda su familia, su esposa, su hijo de 16 años y su hija de 4, una completa masacre, y según la autopsia, a las víctimas les faltaban partes de sus órganos y lo que les quedaba tenía señales de haber sido mordido. Lo más extraño eran las marcas de dientes. La gente ha empezado a apodarle a este asesino el devorador de órganos.

Me desperté a media noche para cambiarme el uniforme. Antes de acostarme, escucho un fuerte ruido en la cocina, pero no presto atención.

Mi madre estudió psicología y me ha enseñado bastante sobre la mente humana, lo que me ayuda a pensar de manera más crítica en estas situaciones. Recuerdo que escuché lo del asesino en serie antes de dormir: mi mente sigue en un estado subconsciente y seguro asocia el primer ruido extraño con el miedo, así que intenté desentenderme.

Me volví a despertar después de 1 hora, a causa de un fuerte trueno que hizo retumbar mis ventanas. Había empezado a llover. Me levanté un momento, y me asomé por la ventana, ya que me encanta la lluvia.

Ya no tenía tanto sueño, parecía que esas 5 horas de sueño me habían bastado. Bajé a la cocina pues tenía hambre: solo había comido un sándwich en el recreo de mi escuela.

Al entrar en la cocina vi una cacerola en el piso, parece que se había caído del escurridor del fregadero. La recogí, abrí el refrigerador y decidí hacerme otro sándwich. Lo preparé y regresé a mi cuarto, pero cuando estaba entrando noté que la luz del cuarto de mis padres se prendió y apagó rápidamente. Me quedé mirando un momento más... volvió a encenderse y apagarse, parecía como si me estuvieran llamando. Fui hacia su cuarto, y al abrir la puerta, lancé un grito lo más fuerte que pude, estoy segura que mis vecinos alcanzaron a escucharlo. No podía creerlo: mis padres, estaban, estaban... 
Completamente descuartizados. Tenían el estomago partido por la mitad y todos sus intestinos desparramados,

No lo soporté y vomité. En ese momento un relámpago alumbró la habitación, creí ver algo afuera, en el pequeño balcón del cuarto de mis padres. Lo miré fijamente. Cayó otro relámpago y logré distinguir una silueta humana.

Caminé hacia el balcón, no sé por qué, sabía que era una mala idea, pero abrí las puertas y lo vi, justo al borde del balcón: un muchacho, parecía de mi edad, de cabello negro y un ojo rojo.

Él solo dijo: "Aún no es tu momento."

Salto y desapareció en la nada.

Desde ese día se han presentado mas casos de asesinatos en donde las victimas son despedazadas y sus órganos destrozados, igual que.... Mis padres, me he dedicado a investigar todo lo que puedo acerca de aquel hombre... Pero lastimosamente, no puedo encontrar nada... Solo les advierto que estén alertas... No sabemos a quien más pueda atacar.




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martes, 11 de agosto de 2020

Una Foto

 Un día él le tomó una foto, donde ella aparecía luciendo una bellísima sonrisa que contrastaba con la expresión generalmente seria que solía mostrar su rostro. En realidad, ella no recordaba haber trazado nunca una sonrisa tan dulce y no podía reconocerla como suya. Parecía como si aquella fuera la foto de otra mujer, desde luego idéntica a ella en sus rasgos físicos, pero completamente distinta en su expresión y, en cierto sentido, más hermosa.


Para colmo de males, él parecía obsesionado con aquella foto y pasaba buena parte de su tiempo libre contemplándola en silencio, con el rostro extasiado de amor, mientras que cada vez mostraba más indiferencia hacia la mujer de carne y hueso con la que compartía su vida.

Finalmente,como era de esperarse, ella acabó sintiendo celos de la mujer que aparecía sonriendo en la foto, una mujer que en teoría era ella misma, pero que, misteriosamente, tenía la sonrisa de otra persona. Y, de algún modo ajeno a la lógica y a las leyes de la naturaleza, aquella mujer fantasmal que compartía sus rasgos pero no su espíritu estaba consiguiendo robarle el corazón del hombre al que amaba. Por supuesto, ella no podía compartir aquellas inquietudes aparentemente absurdas con nadie, ni mucho menos con él, pero finalmente decidió actuar.

Podía parecer una locura, pero nadie tenía por qué enterarse. Así, un día, mientras él estaba fuera, ella tiró la foto a la basura, concretamente al contenedor azul que había cerca de su casa. No es raro que se pierda accidentalmente una simple foto que ni siquiera está enmarcada y él nunca tendría motivos para sospechar de un acto deliberado por su parte. Así, una vez que la muchacha se hubo librado de su “rival”, decidió salir de compras para celebrarlo.

Aquel día él hombre volvió tarde y cuando llegó a casa unos agentes de policía estaban esperándolo para comunicarle una pésima noticia, que no habían podido darle antes porque él se había dejado el móvil en casa. Una vez que él, a duras penas, consiguió reponerse de la impresión, el inspector le comunicó los detalles relacionados con la violación y el asesinato de su esposa.

Según la confesión del criminal, este (un vagabundo con problemas psiquiátricos) había encontrado casualmente una foto de la víctima mientras se hallaba buscando cartón en el contenedor azul del barrio. Según sus propias palabras, la chica de la foto le había parecido tan hermosa que no había podido resistir la tentación de buscarla. Y poco después la vio, cuando ella volvía a su casa tras hacer unas compras.

Lo cierto es que entonces no le pareció tan hermosa como en la foto, pero la obsesión se había apoderado de él y ya no había marcha atrás. La siguió, esperó a que entrara en la casa y poco después entró él, tras forzar la puerta con una navaja. Una vez cometido el crimen, su estado de enajenación mental lo llevó a abandonar la casa con la ropa ensangrentada, lo cual motivó que no tardara en ser arrestado por unos agentes municipales.

Tras referir los detalles del caso, el inspector le entregó al marido de la víctima la foto que habían encontrado en el bolsillo del asesino, para que al menos le quedara un recuerdo de la mujer que había perdido para siempre.

Una vez que él tuvo la foto en su poder, le echó una ojeada y se quedó sorprendido, porque de pronto le pareció que aquella ya no era la misma sonrisa dulce que él tan bien conocía, sino la sonrisa siniestra de quien ve realizada su venganza.



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lunes, 10 de agosto de 2020

Solo quería su corazón

Cada mañana al despertar, precisamente a las seis de la mañana, Matías se asomaba por la ventana de la habitación para observar a su vecina Nicole, una muchacha muy hermosa de cabellos dorados y con un bello rostro angelical, la chica que todo joven desearía tener como pareja.

Ella solo duerme mientras él la admira con un profundo deseo, se mantiene oculto tras las cortinas con las luces apagadas y la mirada fija en la ventana del frente, espera que la alarma de su reloj rompa la calma y la despierte de sus sueños a las seis y media, como todos los días. Esa es la señal para que el joven se retire de su acecho.

Ambos asisten al mismo colegio, son buenos amigos y se visitan con frecuencia. Sin embargo, durante todo el tiempo que lleva conociéndola, nunca se le ha ocurrido cómo expresarle sus sentimientos. Las dudas lo invaden ante las posibilidades de rechazo y de resistencia a su deseo; le es inevitable pensar que su amistad podría arruinarse.

Un día de tantos, Matías se decide a cumplir su cometido. Sus padres no se encuentran en casa y Nicole lo visita, él la invita a su recámara, y ella accede pensando que platicarán de asuntos triviales. Mientras la hermosa niña entra al cuarto, el joven cierra la puerta tras de sí, ocultando un cuchillo en su cintura.

En silencio, antes de que ella voltee, se le lanza como predador a su presa. La apuñala repetidas veces en la espalda. De sus heridas mana aquel cálido líquido que solo ha visto en sus ilusiones, en el sinfín de ideas que han revuelto su mente cada mañana, cada media hora que la ha contemplado. Nicole trata de respirar sin conseguirlo. Sus ojos se cierran, y su mirada se apaga. El cansancio azota su ser hasta que su cuerpo queda inerte.

Agitado, Matías solo la observa y jadea. Quiere verle el rostro a quien le ha arrebatado la vida. Ha perdido su belleza. Se está hinchando. No sonríe más. La saliva que cae de sus labios toca el suelo y se entrevera con el mar rojo que despierta sus deseos más salvajes.

Toma un martillo que ha ocultado bajo su cama. No puede esperar a conseguir lo que busca. Se sienta sobre su estómago, y golpea repetidas veces su esternón con el acero.

Siente éxtasis y fascinación por la hermosa escena. Desgarra sus prendas con el cuchillo. Su camisa rosada y su sostén han adquirido un tono escarlata. Sus senos se han deformado. Sangre se ha acumulado en su piel.Clava la hoja y troza su pecho. Lo asierra con los dientes del filo. Lo encuentra. Sonríe. Después de todo, solo quería su corazón, para que nadie más pudiese tenerlo.

“Siempre buscamos el corazón de la persona que amamos. Y nuestro mayor miedo es que otro nos lo pueda arrebatar”




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sábado, 8 de agosto de 2020

Diversidad

No es normal. No, para nada. Despertar en medio de un charco de sangre no lo es, simplemente enloqueces. Primero está la desagradable sensación de sentir tu cuerpo extraño, empapado. Luego está la desorientación, la de los 0.3 segundos en los cuales tu cerebro no sabe ni siquiera quién eres o dónde estás, como el de una computadora, pero más rápido. Luego la sorpresa, la terrorífica sorpresa de ver aquel líquido rojo, sumamente viscoso y ya frío impregnado en todo tu cuerpo. Por un instante, tu mente no es capaz de asimilarlo: “¿es sangre?” y el subconsciente lo reconoce pero lo bloquea para no causar todo el daño psicológico: “no puede ser sangre”; sin embargo las ideas y la lógica traicionan esa “buena voluntad” del subconsciente y te gritan: “¡es Sangre!” y es en ese momento en el que te vuelves loco. Tu mente queda vacía en milésimas de segundo, la impresión de estar así cubierto de toda esa sangre hace que quieras deshacerte de ella y al mismo tiempo sacudirte esa “irrealidad” en la que te encuentras. Te arrastras hacia atrás, queriendo huir, pero la sangre te impide ser veloz y los gritos se ahogan en tu garganta. Te resbalas y te cuesta mucho trabajo alejarte del charco rojo del que vas dejando una estela mientras te mueves torpemente. Tu respiración agitada y consecuente hiperventilación hace que los niveles de oxígeno aumenten y la vista se te nuble y te sientes desfallecer. Es demasiado y tu cerebro envía señales confusas a los diferentes órganos causando que tu estómago se revuelva y vomites incontrolablemente. La tensión se libera un poco y piensas que todo es un maldito sueño. De nuevo, tu subconsciente empleando mecanismos de defensa: la negación.

Te levantas como puedes y te das cuenta de que no tienes ropa. Miras a tu alrededor y no reconoces el lugar, es una especie de bodega abandonada y hay cadáveres por todos lados, gritas pidiendo auxilio y te das cuenta de que puedes estar sangrando por alguna herida. Te revisas y no encuentras nada y el llanto hace que te acurruques en posición fetal en un rincón. ¿Cómo pudo pasar esto? Tratas desesperadamente de aferrarte al último de tus recuerdos antes de que despertaras para darle sentido a toda esta locura.

El instinto de supervivencia se apodera de ti y las lágrimas dejan de correr.

Te levantas y buscas algo con qué ocultar tu desnudez y caes en cuenta de que el o los responsables del horror que vives pueden volver a terminar el trabajo.

Como si fuera una grabación, los recuerdos de tu niñez se agolpan en tu cabeza, toda tu vida se revela en segundos y lentamente vas recordando quién eres. Los padres humildes a los que abandonaste por buscar un mejor futuro personal, los reconocimientos académicos, el éxito profesional, los continuos dolores de cabeza y la tensión para lograr superar todos los obstáculos, todos los sacrificios y al final, lograr tener mucho dinero. Todo ello te recuerda que eres fuerte y que podrás sobreponerte a esto.

En silencio, te deslizas por los rincones del lugar escudriñando cualquier cosa que te sea útil. Sorpresivamente encuentras tu ropa en el rincón más lejano junto con la de los demás cadáveres. No reconoces a ninguno pero cuentas cerca de 10 cuerpos. Te limpias como puedes la sangre y, claro, no utilizas tu propia ropa sino la de alguien más, tu manía por estar impecable de pies a cabeza se impone. Extrañamente todas las pertenencias están ahí: billeteras, bolsas de mano, carteras, joyas, relojes, e incluso el dinero. Y piensas entonces que no fue un robo sino un acto de maldad pura.

Encuentras la salida y rezas para que la puerta se abra. Lo hace. Sales y corres lo más rápidamente posible lejos de ese lugar dando gracias al cielo por permitirte salir con vida de ese horror. Lo siguiente es pedir ayuda aunque no reconoces el lugar en donde estás. Ves unas casas muy a lo lejos y la esperanza de llegar te da más fuerzas para seguir corriendo, lo consigues, pero cuando tratas de hablar con los habitantes de aquellas casas, las palabras se te atoran en la garganta y te desvaneces frente a ellos.

Cuando abres los ojos, estás en un hospital y un detective de la policía se encuentra frente a ti. Te hace preguntas que respondes como puedes. Él pretende hacerte responsable de los crímenes y quiere detenerte para seguir la investigación del caso. Pero conoces tus derechos, y a pesar de la indignación que sientes de que piensen mal de ti, llamas a tu abogado y le ofreces al detective tu ayuda para resolver el crimen.

Las idas y vueltas en el departamento de policía se vuelven rutinarias, ya has dado tu declaración demasiadas veces: fuiste a un bar turístico la noche anterior, tomaste unos tragos y luego no recuerdas nada más. Pero lo que no concuerda es que sólo tú hayas logrado sobrevivir. Se revela que no es el primer asesinato de ese tipo en la ciudad, pero en la ocasión anterior no hubo testigos. Se revela también que todas las víctimas son de varias nacionalidades, posiblemente turistas.

Vas a juicio, pero la evidencia es débil, tu abogado es bueno y tu reputación impecable. Te declaran inocente y se te ofrece una disculpa pública por parte de las autoridades.

Todo el proceso te ha dejado con los nervios de punta y estás irritable.

Unas vacaciones serían lo mejor, después de todo hay que vivir la vida y más ahora luego de algo tan aterrador como lo que has pasado.

Un destino concurrido es lo mejor, siempre te ha gustado la diversidad de la gente. Cada país tiene su magia y su gente es especial. Mientras más diversos mejor, su esencia se impregnará en todo tu ser y podrás sentir toda esa adrenalina corriendo por tus venas y nublando tu mente, es algo único y extasiante. Sólo hay que comprar zapatos especiales para no resbalar, debido a la sangre, y golpearte en la cabeza, como la última vez.

Lo difícil es atraerlos a tu país y juntarlos a todos, difícil, pero no imposible, ya lo has hecho antes...



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viernes, 24 de julio de 2020

Las Patatas

En una pequeña ciudad de España, un padre dueño de un pequeño bar contrata a su hijo en verano para que le eche una mano con los turistas que llegan por montones al pueblo en esas fechas.

El joven no es muy trabajador, de echo es bastante despistado por lo que su padre le encomienda pocas tareas y todas ellas bastante fáciles.

Una tarde-noche con el bar aún vacío el padre debía ausentarse por una media hora, así que dejó de encargado del bar a su hijo. No había nadie por lo que su única tarea era prestar atención a una máquina freidora que estaba preparando unas papas. El joven le dice que no se preocupe, él se fijará en el encargo mientras sea necesario, pero viendo un partido de fútbol que transmitían por la tele se olvidó. 

Pasados unos momentos suena su teléfono y al contestar escucha una voz que le recuerda: "vigila la freidora" y cuelga. El chico pensó que era una broma de su padre que había asumido que se le habían olvidado las patatas, pero aún era pronto para ir a verlas, por lo que sigue mirando el partido. Pocos minutos más tarde vuelve a sonar el teléfono, contesta solamente para descubrir que es la misma voz con la misma advertencia.

Aún no es hora de sacar las papas, pero alertado por esas dos extrañas llamadas de teléfono, decidió ir a ver lo que pasaba. Una vez delante de la freidora se dio cuenta de lo que advertía el hombre. Al levantar la cesta de las patatas descubrió la cabeza de su padre a medio freir.



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lunes, 20 de julio de 2020

Mi gran juego

Continúo sin entender... ¿Por qué ocurrió? ¿Por qué a mi?... Seguro no sabes de lo que hablo. En realidad es obvio que no lo sabes, por eso te lo contaré. Te relataré como se arruino mi vida en segundos, se destruyo todo lo que amaba y en especial... Como lo conocí a él.

En ese entonces yo tenía doce años, mi hogar no era muy armonioso porque mis padres siempre estaban muy ocupados, realmente no tenían mucho tiempo para darme atención por lo que a penas hablábamos; incluso en el colegio no tenía muchos amigos, por no decir ninguno. Lo único que me hacía llevar el día hasta el final era mi vecina. Una linda niña de mi edad con el cabello rubio y los ojos azules.

Podía pasar horas observándola con mi telescopio, realmente eso me hacía feliz. Las paredes de mi habitación, las gavetas y la mesa estaban llenas de fotos de ella, era una colección que podía atesorar gracias a que mis padres nunca me hablaban. No les interesaba lo que hacía en mi cuarto.

En ese entonces el único problema para mi era que no tenía el valor suficiente para hablarle, ella ni me conocía a pesar de ser mi alegría, lo único que sabía de mi era que yo era su vecino.
Fue precisamente en esos tiempos que aquel bastardo apareció.

Eran las diez de la noche y yo me encontraba en mi cuarto como siempre, moviendo mi telescopio de un lado a otro para ver a mi vecina en su casa, pero no la encontraba a ella ni a sus padres. La casa parecía estar completamente vacía. A mi me pareció muy extraño, monitoreaba esa casa cuanto podía y hasta ese momento no había visto salir a nadie de esa casa, los autos seguían en la entrada y supe en ese instante que algo andaba mal, muy mal.

Justo en medio de aquel pensamiento alguien llamó a la puerta de mi casa, miré la hora: once y quince de la noche, era extraño recibir un visitante a esas horas. Mis padres son de sueño pesado así que no me sorprende que no se despertaran. Primero pensé que podía ser un ladrón pero las probabilidades eran muy bajas; incluso cuando me dirigía a la entrada fantasee con que podría ser mi vecina y terminé por abrir la puerta. Ese fue el peor error que pude haber cometido.

Para mi sorpresa no había nadie, suspiré y miré alrededor por unos segundos antes de volver a cerrar la puerta, entonces escuche aquella voz... Nunca la olvidaré, ni olvidaré sus fuertes y claras palabras:

¡EL PAYASO DEMENTE ESTÁ DETRÁS DE TI!

Sentí un fuerte golpe detrás de la cabeza y todo se volvió negro. Cuando abrí los ojos nuevamente intenté moverme pero no pude, me encontraba atado a una silla y había un hombre frente a mi. Luego de unos cuantos segundos logre recuperar la conciencia totalmente y pude verlo con claridad.

Llevaba un saco azul con varios círculos de colores (rojo, verde, morado y amarillo), llevaba también guantes disparejos, el izquierdo negro y el derecho blanco. Alzando la mirada a su rostro me encontré la clásica máscara de la comedia teatral, pero lo que en verdad me aterró fue lo que estaba detrás de esa carreta, sus ojos... su mirada.

La emoción rebosaba desde las cuencas de su máscara al momento de asimilar a su nuevo juguete, en ese momento entendí lo que vendría y lo que había pasado con mis vecinos... en ese instante noté que quedé atrapado en aquel juego.




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sábado, 18 de julio de 2020

La espera

Cada noche espero hora tras hora su regreso, el reloj parece detener su ritmo tanto que a veces enciendo la luz para ver el despertador y apenas han pasado un par de minutos. Al final lo siento entrar y como siempre encender la luz de la cocina para después abrir el refrigerador y sacar una botella de cerveza, me llega el olor a tabaco aunque el sabe que lo detesto.

Al rato, cuando termina la botella de cerveza y el cigarrillo viene a la cama donde yo finjo estar dormida. Ni el olor a cerveza ni el del tabaco logran disimular el olor a perfume barato que trae; la mezcla de los tres aromas me provoca nauseas y tengo que esforzarme para contener las arcadas.

Una noche cuando el se durmió finalmente me convencí a mi misma que no merezco esta vida, así que comencé a pensar en cómo terminar con aquella farsa en la que él presume con su familia y amigos de ser un marido ejemplar mientras yo sufro en silencio el abandono y otros malos tratos.

Por la mañana le digo que mi tía está enferma y quiero pasar la noche con ella, a lo que mi esposo me mira con cara de asco para contestar:

—No creo que sirvas como enfermera, pero ve con ella para que vea lo bueno que soy, jajaja.

No tenía ganas de contestar, a eso de las siete de la tarde me voy a la casa de mi tía que vive justo en la calle de atrás, en un edificio alto que incluso se ve desde mi piso. Ella es una señora mayor y se alegra mucho cuando le comento que voy a quedarme con ella esa noche.

Después de la cena y una grata conversación mi tía se va a dormir mientras yo me quedo un buen rato viendo la televisión, a la hora que se que el regresa a casa me acerco a la ventana con el teléfono inalámbrico en la mano. Llegó a eso de las tres.

Todo ocurrió de una forma muy rápida, la luz de la cocina se encendió y la explosión de gas lo arrojó por la ventana, escucho el sonido de los bomberos llegar pero no me importa, lo poco que era de valor para mi en esa casa ahora está en la caja fuerte, no es cuestión de perderlo todo.

Me pongo el abrigo y salgo a la calle, al llegar les digo que escuché el estruendo y cuando me asomé vi que era mi casa... Por fin dormiré tranquila, se ha terminado la espera de cada noche.



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viernes, 17 de julio de 2020

Lolita Slave Toy

Vendo muñecas, yo creo y vendo muñecas. En caso de que no sepan a qué me refiero, es muy simple: transformo chicas jóvenes en juguetes fácilmente manejables. Eso. Ellas no pueden escapar, resistirse, ni decir algo; solo están ahí para tu diversión sádica. ¿Curioso del porqué?

Soy un cirujano viviendo en uno de esos países en las periferias del este europeo. Una sociedad bastante ruda; la pobreza es enorme y, a menos que tengas dinero y conexiones, estás cagado. No es necesario decir que yo tengo ambas. También tenemos mujeres hermosas aquí, los países del este europeo son bien conocidos por eso. Afortunadamente (para mí), algunas de estas chicas ya no tienen parientes o familiares y viven en orfanatos. Yo no llamaría a eso vivir, es increíble lo que encontrarás ahí. Algunas chicas muy jóvenes tienen suerte y son adoptadas, pero a la edad de ocho o nueve ya son muy grandes. Algunas de las niñas más lindas son vendidas para prostituirse, y podrías considerarlo suerte también, en vez de desaparecer lentamente en la mugre y la pobreza. Yo compro algunas chicas. Generalmente, tomo las más atractivas que estiman los nueve y diez años, antes que comiencen su pubertad. El orfanato coopera bastante, están alegres de tener una boca menos que alimentar. De la misma forma, aceptan mis donaciones para ellas. Nunca preguntan y yo nunca divulgo nada. Ellos saben que soy cirujano; probablemente piensan que hago algunos experimentos con las chicas o cortar sus órganos para después venderlos. Pero no, encuentro un negocio mucho más rentable: transformo a las chicas en juguetes sexuales. Puedes ordenar un Juguete si quieres. No son baratas, cobro entre 30,000 y 40,000 dólares por un juguete. Eso no toma en cuenta los gastos de envío. Pero tendrás un Juguete que te satisfará por muchos años. Ella es como una muñeca, ¡pero con vida!

Déjame decirte cómo logro que una joven niña de orfanato se haga una muñeca viviente. Cuando he encontrado una chica nueva y apropiada, pediré al orfanato que la vengan a dejar a mi villa. Ella llegará desnuda, atada y con los ojos vendados. Después de una breve inspección y un chequeo médico, la llevaré a la clínica especial de mi villa. Después la limpiaré profundamente. Estas chicas son sucias, realmente apestan; no han visto un baño en años y son muy descuidadas. Cuando está finalmente limpia, la pondré en una camilla y le daré una inyección que la hará dormir.

Le crearé una nueva identidad y le daré un nuevo nombre; no conozco los nombres reales de las chicas, solo sé su edad y es todo lo que necesito. En el orfanato, cualquier dato de ella será destruido. Nunca existió. Ahora su existencia será la de un mero juguete. Tengo un trío de Esclavas Lolita de Juguete; Dasha, que tiene once años y está en la etapa final de su transformación; Tanya, que ahora tiene doce años, dos años desde que la creé; y Luda, que tiene catorce años y un embarazo de cuatro meses.

La mañana siguiente es la gran operación. La chica aún estará durmiendo debido a la anestesia de la noche anterior. La pondré en la mesa quirúrgica y le administraré más anestésicos para la operación. De modo que si te estás preguntando por qué mi Juguete no se resistirá ni se irá, muy simple: ¡le amputo piernas y brazos! Le amputaré los brazos hasta los codos y sus piernas hasta las rodillas. Fácil, ¿no? Esta chica jamás se desprenderá de ti…

Para ella esta es una operación muy pesada, y probablemente el paso más crítico en el proceso de transformación. Pero la mayoría de las veces sobreviven.

Pero no estoy dejando a las chicas con muñones en brazos y piernas. Les adjunto una barra de metal de 5 cm. al hueso de sus brazos y piernas antes de coser las heridas. El otro extremo de la barra metálica tiene una rosca de tornillo a la que se puede adjuntar una junta tórica. ¡Cuando esté lista, podrás asegurarla con una cadena, o candado, a cualquier objeto que quieras! Mi Tanya y Luda normalmente tienen una cadena pegada a la espalda, encajada con ambas juntas tóricas en los muñones de sus brazos. Eso mantendrá sus brazos muy bien pegados a su cuerpo.

Al principio debo cuidar mucho de las heridas en los muñones para prevenir infecciones. Una vez que la herida haya sanado completamente, pondré silicona encima del muñón. Esto va cubierto por terciopelo blanco y se ve muy dulce, a pesar de las crueles juntas tóricas al fin de lo que les queda de brazos y piernas. Después de unos pocos meses, cuando las piernas y brazos se han recuperado completamente, puedes poner algo más de presión en la zona. Yo comencé hace un año colgando a Tanya y Luda de sus brazos y piernas desde el techo. Es un muy interesante decorado para tu cuarto: ¡una Muñeca desnuda colgando de tu techo! Y es bastante agradable usarla cuando está colgando de esa forma.

Pero antes de eso, hay un largo camino por recorrer. La operación no está lista amputando sus brazos y piernas. Después también cortaré sus cuerdas vocales, así no podrá volver a hablar o incluso hacer sonidos. Además, le removeré los dientes. Hecho esto, le implanto una capa de silicona con una capa más delgada en sus mandíbulas. Ella no podrá morderte, !En realidad parecera un masaje!

El implante de silicona es absolutamente necesario, sino su boca parecería la de una abuela desdentada. Esto la mantendrá bella. Para mantener su boca en buena forma, usará una mordaza la mayor parte del tiempo. Esto puede sonar obsoleto, porque corté sus cuerdas vocales y no podrá hablar de ninguna manera, pero es un tema estético. Simplemente, una chica amordazada se ve bien y no necesita de su boca para cosas que no sean alimentación, bebida y otras actividades.

Una vez que la operación esté lista, le daré a la chica una o dos semanas para recuperarse y dejar que las heridas sanen. Después comenzará su entrenamiento.

Ella ya no es una chica ordinaria, sino una muñeca y tiene muchas cosas por aprender. Ya que no tiene dientes, no puede comer. Debe ser alimentada como un bebé. Yo lo hago una vez al día con una mamadera y fórmula de infantes, porque contiene todas las vitaminas y minerales. No le daré más de lo necesario; no quiero que engorde, porque ya no puede moverse. Debes cuidar de eso.

Ella bebe una mamadera llena de agua, té o limonada tres o cuatro veces al día, así que consume al menos dos litros de agua por día. Eso es suficiente para mantenerla saludable. Al principio, pondré la botella en la boca, pero pronto solo dejaré la botella junto a ella, de forma que tendrá que ponérsela en la boca ella misma. Toma algo de práctica que logre poner la botella en su boca, ya que no tiene brazos, pero eventualmente lo hará y beberá. Cuando lo haga, le vendaré los ojos antes de que tome la botella; previo a que su entrenamiento haya finalizado, debe encontrar la botella y beber de ella sin ver.

La comida y la bebida se devuelven, así que la llevo al baño unas veces al día. Como no se puede mover, debes levantarla y llevarla al baño. Cuando estoy haciendo negocios, pongo un catéter en su tracto urinario.

Aunque ya no puede hablar, aún me puedo comunicar con ella para enseñarle cosas elementales. Le enseñaré qué significa ser una esclava de modo que ella en algún punto no podrá discriminar entre dolor y placer. Tendrá que soportar cualquier forma posible de tortura antes que siga con la próxima etapa de su transformación. En esta fase estará la mayor parte del tiempo con los ojos vendados, pero cuidaré de que también pueda ver cómo la torturo. Tengo una cámara corriendo casi siempre, así que tendrá que ver su propia tortura y otras películas realmente fuertes al menos una hora por día.

En algún punto, no solo será una esclava física, sino también mental. Su mente ya no resiste, se ha vuelto totalmente sumisa. Entonces haré las últimas modificaciones para hacerla una muñeca. Ella ya está inmovilizada y discapacitada para comunicarse, ya que no puede hablar. Hasta ahora puede ver y oír, no está completamente privada . Una verdadera esclava no puede moverse, hablar, ver u oír, solo sentir.

Antes de privarla de sus últimos sentidos, le doy una leve anestesia. Después pongo audífonos en sus orejas y programo ruidos extremadamente fuertes que duran varias horas. Esto será suficiente para dañar su audición lo suficiente como para que no vuelva a escuchar. Como un toque final, trataré sus ojos con un láser. Ella no será completamente ciega. Mi Tanya y Luda aún reaccionan a luces fuertes y supongo que aún pueden ver sombras tenues, pero no pueden reconocer nada y están casi sordas. De cualquier forma, vendo sus ojos la mayor parte del tiempo, pero eso es por gusto personal. Están completamente paralizadas, ni siquiera hacen ruidos cuando las torturo. Solo puedo notar que sufren dolor por las reacciones de su cuerpo, la respiración agitada y la expresión de su rostro.

Cuando se haya recuperado de esto, estará transformada en un pequeño juguete indefenso listo para la venta. Son fáciles de cuidar; solo un poco de comida y otro cuidado (limpieza diaria). Están inmovilizadas, puedes juntarlas a cualquier objeto e incluso «decorar» a costa de ellas. No pueden hablar, oír o ver; están completamente privadas . Las muñecas que están a la venta aún son vírgenes y recién están entrando a la pubertad. De todos modos, están bien entrenadas y han sido fuertemente torturadas y abusadas. Solo hazme saber si quieres ordenar una...


miércoles, 8 de julio de 2020

El Hombre sin Ojos

Era 30 noviembre del 2004, como siempre mis amigos y yo nos disfrazamos para la fiesta que organizaba mi escuela y luego nos iríamos a recoger dulces. Pero mientras paseábamos por el pueblito (no es muy grande) a mi amigo Marco se le ocurrió una idea: ir a ver la casa abandonada en medio del campo de girasoles.

Todos aceptamos el reto y tomamos las bicicletas, en menos de media hora ya habíamos dejado atrás el bosque y nos adentramos a la zona de campo; dejamos las bicis arrimadas a un árbol y cruzamos el campo de girasoles.

¡Esa casa si que daba miedo! Estaba toda oscura, despintada y fea…como los caserones infestados de las películas de terror. Nos armamos de valor y con las linternas que habíamos llevado con nosotros entramos. Recorrimos toda esa casa hasta el sótano y como no pasó nada de interesante decidimos irnos, también porque ya eran las 7 de la tarde y no era bueno estar ahí hasta pasado el anochecer...cuando quisimos alcanzar la puerta para salir de esa casa esta se cerró dejando todo a oscuras.

Al principio no nos asustamos porque teníamos las linternas pero luego empezaron a oírse pasos y risas por todo el cuarto, todos apuntábamos las linternas a donde venía el ruido pero no se veía absolutamente nada; yo ya estaba muerta de miedo pero grité como una loca cuando sentí una mano fría sujetar mi brazo.

Ya teníamos suficiente y Marco alcanzó por primero la puerta e intentó abrirla pero no pudo, tuvimos que romperla a patadas para poder salir de ahí. Salimos corriendo, pero Oscar tropezó y cayó cerca mio, trate de ayudarlo a levantarse pero era como si algo lo estuviera aplastando, el pobre gritaba y yo no sabía qué hacer.
De repente recordé que mi abuela decía siempre "si algún fantasma o espíritu se aparece reza o insulta" y eso hice. Los dos comenzamos a rezar y luego de algunos instantes mi amigo se pudo levantar, le ayudé a ponerse de pie y en ese momento mi mirada se desvió a la entrada de la casa. ¡Ahí lo vi!.

Era un hombre alto, grueso, con un pantalón oscuro y un buzo claro... me estremecí hasta lo más profundo de mi alma al darme cuenta de que esa figura no tenia ojos, sus cuencas vacías como una calavera parecían mirarme aún sin tener ojos.

Mis amigos dijeron que me encontraron arrodillada con Oscar intentando hacerme reaccionar, estaba como en un trance, completamente quieta con la mirada clavada en la puerta de la casa. Una bofetada me sacó de ese estado y luego me incorporé y miré nuevamente la casa... no vi nada.

Volvimos rápidamente al pueblo y aunque les conté lo que había visto, no me quisieron creer y yo acabe pensando que solo fue mi imaginación.

A pesar de todo esa noche nos divertimos mucho y contamos nuestra experiencia como una broma, una que casi nos mata del susto. Antes de irme a la cama noté que tenía una marca roja en el brazo... la huella de una mano grande, no le di importancia ya que podía habérmela hecho mi padre, ya que el tiene la mano pesada, pero al día siguiente me enteré que mi amigo Oscar tenía marcas muy grandes en el cuerpo.

La semana siguiente alguien notó la puerta rota y fueron a investigar, por suerte no encontraron rastros nuestros, pero ellos también escucharon algo. Dos días después el sacerdote nos preguntó si habíamos visto algo (Nos conocía y nosotros éramos sus principales sospechosos). Le contamos con la condición de que no se lo dijera a nuestros padres. Cuando escuchó lo que le contamos estaba pálido como un papel.

—Hija, estás segura— Preguntó.

—Si padre, ellos no lo vieron, pero yo si— contesté.

—Viste al espíritu del hombre que vivió ahí— agregó.

Todos nos petrificamos en ese momento

—Así es, hace cincuenta años ahí vivía una familia. Un día la esposa y los hijos se fueron a visitar a una tía y el hombre se quedó solo. Esa noche fue asaltado por unos cultistas que nunca fueron identificados, solo se encontró el cuerpo del hombre al cual le habían arrancado los ojos, en el centro de un pentáculo— nos contó el padre. No pueden imaginar el terror y la angustia que sentí en ese instante.

—Los atacó porque entraron a su casa, tal vez solo quería asustarlos, pero ustedes lo enfrentaron y se enfadó.

—Es verdad— Pense —No nos fuimos enseguida, sin querer lo hicimos enojar y nos quiso dar una lección.


Al siguiente mes se realizó un exorcismo en esa casa y luego fue demolida, nunca volví a ver a ese hombre... tal vez ahora finalmente descansa en paz.



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