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jueves, 12 de diciembre de 2019

Familia de Juguete

Elsy no esta feliz el día de hoy no se por qué, ayer fue su cumpleaños y le compré muchos vestidos, juguetes y dulces. También estuvo con sus hermanas y se divirtieron mucho. Elsy me dice siempre que me quiere mucho pero creo que en el fondo quiere volver a su “lugar”, de ser así no comprendería porque, le doy todo lo que quiere, soy un gran padre tal vez necesita una madre pero yo no necesito a ninguna mujer, solo las necesito a ellas y ellas a mi pero bueno si Elsy necesita una madre para ser feliz yo la conseguiré.

Estoy muy feliz con mi nueva familia ya que hace una semana me case con Nila y es una gran esposa, mis hijas la aman y ella las ama. Nila es muy parecida a Elsy, ambas son de cabello negro, ojos verdes, muy blancas y también muy sonrientes aparte Elsy adora a Nila  siempre están juntas, cuando llego de un duro día de trabajo Nila y Elsy me reciben con su hermosa sonrisa, abrazo a Elsy y beso a Nila pero creo que es hora de dormir.

Hace una semana que peleo con Nila y creo que nos vamos a separar pero no es mi culpa, creo que me engaña ya que todos los días me dice que quiere volver a su “casa” y últimamente me llama varias veces al día un señor que dice que quiere a Nila y a Elsy con el, pero si así lo quiso Nila esta bien la devolveré a su “casa”

Ya lleva un mes que Nila y yo nos separamos y me he vuelto a casar con una linda y joven mujer llamada Emma la cual tiene ojos azules y cabello castaño claro pero por problemas con Nila me tuve que mudar de ciudad y cambiar mi nombre. Elsy ya no me habla desde que me separe de Nila pero ahora la que mas me quiere es Sandy ya que quiere mucho a Emma, creo que seremos muy felices.

Hoy, hace 3 años me case con Emma y es nuestro aniversario así que le compre un hermoso vestido rojo que le encanta y con el cual se ve hermosa, la bese pero en ese momento tuve que parar de besarla para regañar a las niñas ya que estaban encima de los muebles así que las lleve a su habitación, volví con Emma y en ese momento escuche el teléfono, fui a contestar y una voz me dijo –Señor salga con las manos arriba y no usaremos la fuerza- No puedo creerlo me quieren quitar a mi familia pero no lo permitiré, agarro a mi esposa, una botella deveneno y vamos al cuarto de mis hijas, allí les doy de beber a todas veneno, agarro a Elsy y a Sandy, están frías ya que por el veneno han muerto, le doy de beber el veneno a Emma y después bebo yo y lo ultimo que veo es a mi hermosa esposa.

Un joven va caminando por la calle, ve a un vendedor de periódico anunciando una noticia realmente fea así que el chico compra el periódico y después de leer la noticia completa niega con la cabeza mientras guarda el periódico en su mochila y dice –Pobre loco debió estar muy solo y nadie lo ayudo- la noticia decía así:

Hace una semana oficiales de la policía después de varios días de investigación lograron hallar con el llamado “roba tumbas” este hombre de nombre James robo aproximadamente 30 tumbas de niñas de entre 10 y 14 años a las cuales momifico y trato como a sus hijas comprándoles ropa, dulces y juguetes aparte de festejarles sus cumpleaños, también robo las tumbas de 2 mujeres adultas a las cuales también momifico y trato como sus esposas, Nila Stanson quien murió a la edad de 24 años y Emma Marlon que murió a la edad de 20 años, según investigadores el hombre alucinaba que las niñas eran sus hijas y estaban vivas al igual que sus “esposas” después de hallar con el los policías fueron a arrestarlo pero el se suicido bebiendo veneno el cual también le dio a su “familia” para supuestamente matarlas. A esta “familia” la tenia como si fueran juguetes, creo que esta es una gran muestra de lo que la mente humana puede hacer


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martes, 3 de diciembre de 2019

El Maniquí

Siempre había detestado esa costumbre de su madre de recoger de la calle cualquier cosa que ella pensaba que "serviría para algo". Ese día le hizo cargar un maniquí al cual le faltaba un brazo y tenía media cabeza desprendida varias calles. Una vez que llegaron a la casa, Mauro dejó el maniquí en la sala y subió a su habitación, porque tenía que terminar un trabajo de la escuela.

Una hora más tarde, después de cenar rápidamente junto a su madre y su hermana, volvió a subir porque no había terminado aún. De hecho, la realización de su trabajo se extendió hasta la madrugada esa noche. En un momento le dio sed, y bajó a la cocina a servirse un refresco, y al encender la luz se encontró con una mujer justo enfrente suyo: era el maniquí. Dio un salto y lo puso a un lado. Volvió a su habitación porque ya le faltaba poco.

Estaba tan concentrado que no se percató de que se oían pasos en la escalera. Toc... Toc... Toc... Eran ruidos de madera contra madera. Sus ojos estaban enfocados en las letras negras en la pantalla de su computador, tanto que no se percató de que la puerta de su habitación se abría y de que una figura blanca entraba arrastrándose.

La figura no tenía piernas, y le faltaba un brazo. Cuando llegó a los pies de la silla en la que se sentaba Mauro, le tocó el talón desnudo con su dedo de madera pintada de blanco, frío. El chico dio un salto pero no gritó: el terror lo había paralizado. En el suelo vio al maniquí. Tenía un brazo extendido, y del muñón que habría sido el otro brazo sobresalía un hueso blanco manchado de sangre, así como varios colgajos de carne; y su cabeza era sólo la mitad de ésta, como si fuera un insecto aplastado contra el suelo, trazos de cerebro colgaban desde el hueco que ocupaba medio cráneo, entre venas y el ojo derecho. De repente el maniquí adquirió una velocidad sobrehumana y se abalanzó sobre Mauro, que no pudo decir nada por el terror. 

Al otro día, cuando su madre entró para despertarlo, se encontró con una escena terrible. Su hijo estaba tirado en el suelo, pálido, estaba muerto: le faltaba un brazo y su cabeza parecía haber sido masticada por un monstruo gigante; pero lo que la hizo desmayarse fue lo que vio junto al cadáver de Mauro: el maniquí, el cual llevaba puesto el brazo de su hijo y su cabeza, que había estado rota, ahora estaba completa con la parte de la cabeza que le habían arrancado a Mauro.

Pienso que volveré a ver a ese maniquí...



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miércoles, 5 de junio de 2019

La Mujer Maniquí

En junio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedro Senai sin nada más que un vestido blanco cubierto de sangre. Esto no debería ser demasiado sorprendente, la gente a menudo tiene accidentes cerca y viene al hospital más cercano para la asistencia médica. Pero había dos cosas que generaron en la gente un impulso de vomitar o escapar de terror. Lo primero, es que ella no era exactamente un humano. Era algo parecido a un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano normal. Su cara, era tan impecable como los maniquíes, sin cejas ni maquillaje. Lo segundo es que ella tenía algo en su boca, el cual apretaba con sus dientes haciendo brotar pequeños hilos de sangre al mismo tiempo que se podía escuchar el ruido de maullidos desesperados y huesos rompiéndose. Antes de ser ingresada al hospital, la mujer tragó toda la sangre que tenía en su boca, escupió un bolo peludo y sanguinolento al piso y se desmayó.

A partir de ese momento, "ella" fue hospitalizada en un cuarto apartada, en psiquiatría. Los médicos que estaban presentes optaron por sedarla a la espera de que las autoridades llegarán, puesto que no estaban seguros de a quien pertenecía la sangre de su vestido. Antes de ser preparada para la sedación, la mujer se mostraba completamente tranquila, inexpresiva e inmóvil, no se quejó en ningún momento. Todas las personas que intentaron comunicarse con ella obtuvieron la misma respuesta: nada, ella solo los miraba fijamente. La mayoría de los empleados e internos se sentían demasiado incómodos para mirarla directamente por más que unos pocos segundos.

Fue cuando el personal intentó darle el calmante cuando ella finalmente reaccionó... de manera muy violenta. Dos enfermeros que trataron de someterla con cuidado, se dieron cuenta que lo mejor era usar la fuerza. Tuvieron que, cada uno, sostenerla con fuerza por ambos lados de la camilla, a la espera de unas correas para sujetarla.

Ella giró sus ojos impasibles hacia el médico y las enfermeras que estaban presentes e hizo algo insólito, rió. En cuanto lo hizo una de las enfermeras se desmayo, debido a que en la boca de la mujer no habían dientes humanos, sino unas puntas largas y agudas. El personal presente no podía entender que era esa mujer.

 - ¿Qué mierda es usted?

Aquello fue lo último que dijo el médico que, jeringa en mano, se acercó demasiado a la camilla de la mujer. Los dos enfermeros que aún la sostenían, sintieron una fugaz ola de calor en el ambiente, antes de ser empujados y quedar noqueados al chocar con una pared. El estruendo de sus cuerpos al impactar la dura estructura del hospital fue procedido por un silencio atemorizado. La mujer se levantó sobre la camilla como un niño que juguetea antes de dormir y se abalanzó sobre el médico, mordiendo su cuello. Jirones de carne cruda arrancaba la mujer antes de dar otro mordisco al irreconocible cuello que burbujeaba sangre a través de la traquea en un inútil intento del médico de seguir respirando.

El ruido de pesadas botas anticipo la llegada de los guardias seguridad. Las únicas enfermeras que quedaban en ese cuarto estaba abrazadas en un rincón, en completo estado de shock. Buscaron a la mujer maniquí por todo el hospital pero ni siquiera el rastro de sangre que dejo los ayudo a encontrarla, simplemente nadie la vio salir del ala de psiquiatría.

Una de las enfermeras que sobrevivió al incidente dio los últimos detalles que se tienen del caso; esa cosa que parecía una mujer nunca mudó la expresión de su rostro; hacía pausas para "tragar"; cuando escuchó a los guardias llegar, le susurró algo al oído del médico muerto, se puso de pie rígidamente y salió del cuarto caminando. Nunca se supo nada más de la mujer maniquí.






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