viernes, 31 de mayo de 2019

¡Shh!...Yo también escuché eso

Era una tarde lluviosa, en donde la única opción de entretenerse era quedarse en casa jugando algún juego de mesa, llenando algún crucigrama, tomando alguna taza de té caliente para el frío o simplemente jugar con muñecas, que era lo que hacía la pequeña Elizabeth. Lo que más le gustaba a nuestra pequeña era darle vida a sus muñecas con entretenidas historias de piratas y de tesoros escondidos y esto sucedía en su habitación, para ella era el lugar perfecto para que sus muñecas se convirtieran en temibles piratas. Y este gusto por inventar historias de piratas se debe a que su madre cada noche para que ella se quede dormida le lee algún cuento sobre aventuras en los mares o simplemente los inventa para que la pequeña pueda dormir.

Esa tarde de lluvia fue extraña se sentía en el ambiente o eso era lo que la mamá sentía, algo extraño, pero ¿Qué era? Elizabeth como niña no sentía la mismo, ya que, para ella solo era una lluvia que la obligaba a mantenerse dentro de la casa a la espera que terminara. Mientras ella jugaba su madre se encontraba en la planta baja de la casa preparando lo que sería la cena que sería especial debido a que los días de lluvia la mamá cocinaba lo que Elizabeth más le gustaba comer que eran panqueques con manjar o con mermelada y un buen tazón de leche.

La chica estaba inmersa en su mundo de piratas, barcos hundidos y tesoros escondidos cuando escucha la dulce y melodiosa voz de su madre que le dice: “¡Baja, la cena está lista!”,” ya bajo” responde la pequeña, comenzó a ordenar sus juguetes ansiosa debido a que abajo la esperaban unos ricos panqueques y lo que sería una tarde perfecta, cuando la niña se disponía a bajar por las escaleras un brazo la rodeó, la tomo y le tapó la boca. Era su madre que le dijo ¡shhh! Yo también escuché eso.






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La Pulsera Negra

Aún recuerdo aquella historia... llevaba mucho tiempo trabajando en aquel hospital, probablemente ese extraño suceso cambio mi infeliz vida para siempre. Caminaba por los pasillos del hospital pensando en todas las personas que había atendido en la mañana y en la tarde. Me costó bastante acostumbrarme al sistema que utilizan en este sitio con los pacientes, debido a que en el momento que éstos se internan, se les coloca una pulsera en la muñeca de diversos colores, un ejemplo para que me puedan entender, el negro se utiliza cuando la persona acaba de fallecer.



Un día salí bastante triste de mi turno, producto a que no le puede salvar la vida a uno de mis pacientes, su enfermedad estaba bastante avanzada, ya nada se podía hacer. Entre en el elevador, triste por lo ya mencionado y dentro del elevador había otra persona, casualmente nos pusimos a conversar para romper el hielo mientras el elevador descendía, cuando este, de repente se detiene en el sexto piso y abre sus puertas, vi a un mujer que estaba a punto de entrar, entonces, apreté rápidamente la el botón para que la puerta se cerrara y el elevador siguiera su curso.

Muy sorprendida la mujer que me acompañaba me regaño por lo que había hecho, no paraba de regañarme y avergonzarme. Para que dejara de hacerlo le dije : “Aquella mujer murió mientras yo la operaba… ¿No te diste cuenta de la pulsera negra que traía en su muñeca?”, la mujer sonrió, levanto su brazo y me dijo: “¿Una pulsera como esta?”







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jueves, 30 de mayo de 2019

Jeff The Killer

Después de semanas de asesinatos inexplicables, el desconocido asesino todavía ronda por este lugar. Tras las escasas pruebas encontradas, una joven afirma que sobrevivió a uno de los ataques del presunto asesino. Con valentía, nos cuenta su historia.

"Tuve un mal sueño y me desperté en medio de la noche", dice la joven, "vi que por alguna razón la ventana estaba abierta, aunque recuerdo que la cerré antes de irme a la cama. Me levanté y la cerré una vez más. Luego, simplemente me metí debajo de las sábanas y traté de volver a dormir. Fue entonces cuando tuve una sensación extraña, como si alguien me estuviera observando. Miré hacia arriba y casi salto de la cama".

Ahí, descubiertos por el pequeño rayo de luz que iluminaba entre las cortinas, había un par de ojos. No eran ojos normales, sino oscuros y siniestros, bordeados de negro. En ese momento vi su boca. Una sonrisa ancha, tan horrenda que hizo que todos los pelos del cuerpo se me erizaran. La figura se quedó allí, mirándome. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, habló. Dijo algo, una simple frase, pero dicho de una manera que solo un loco podría hacerlo:

"Ve a dormir."

Se me escapó un grito. Él sacó un cuchillo. Su objetivo era mi corazón, saltó a mi cama, pero yo me defendí. Le di una patada, que él esquivó, en seguida me derribó de un golpe y me sujetó. Fue entonces cuando mi padre entró.

El hombre lanzó su cuchillo, como respondiendo a un acto reflejo, que atravesó el hombro de mi padre. Probablemente habría acabado con él de no ser porque uno de los vecinos alertó a la policía, quien había sorprendido al intruso cruzando el techo de nuestra casa.

La policía descendió de sus coches patrulleros. Incluso yo me quedé anonadada cuando escuché sus pisadas en el césped de la entrada: había sido muy silenciosa y precavida, por alguna razón que no tardaría en conocer. El hombre se volteó, mientras la puerta principal se quebraba ante los golpes de los policías armados, y huyó por el pasillo. Escuché un ruido, como si se hubiera roto un cristal. Cuando salí de mi cuarto, vi que la ventana que estaba apuntando hacia la parte posterior de mi casa se había roto. Lo vi desaparecer en la distancia.

Te puedo asegurar una cosa: nunca olvidaré esa cara, aquellos ojos fríos y esa sonrisa psicótica nunca saldrán de mi cabeza.

La policía todavía está en la búsqueda de este hombre. Si ves a alguien que encaja con la descripción del sujeto de esta anécdota, por favor, ponte en contacto con su departamento de policía local. Ahora que sabes un poco sobre Jeff, seguramente te preguntarás por qué lo hace. Para saberlo, tendremos que retroceder un poco más en el pasado.




Historia

Jeff y su familia acababan de mudarse a un nuevo vecindario ya que su padre había conseguido un ascenso en el trabajo y pensó que sería mejor vivir en una de esas casas de "fantasía". Jeff y su hermano Liu no podían quejarse, mientras desempacaban, uno de sus vecinos pasó por allí, era una mujer relativamente joven.

-Buenos días, soy Bárbara, vivo al otro lado de la calle, solo quería presentarme a mí y a mi hijo- se da la vuelta y llama a su hijo- Billy, estos son nuestros nuevos vecinos.

Billy dijo hola y corrió de nuevo a jugar en su patio.

-Bueno- empezó la madre de Jeff, -Yo soy Margaret, este es mi marido Peter y estos son mis hijos, Jeff y Liu.

Cada uno de ellos se presentó, Bárbara los invitó al cumpleaños de su hijo. Jeff y su hermano intentaron protestar, pero su madre aceptó encantada. Cuando Bárbara por fin se fue, Jeff encaró a su madre.

-Mamá, ¿por qué una fiesta infantil? Por si no lo ha notado, ya no soy más un niño.

-Jeff- replica su madre -Nos acabamos de mudar aquí, debemos demostrar que queremos pasar tiempo con nuestros vecinos, no está en discusión, iremos a esa fiesta.

Jeff intentaba protestar, pero se detuvo, sabiendo que él no podía hacer nada, cuando su mamá decía algo era definitivo, se encerró en su cuarto y se dejó caer sobre su cama. Siempre se recostaba allí mirando el techo, pero esta vez poco a poco lo invade una extraña sensación. No es tanto un dolor, pero sí una sensación extraña. Él ignora y lo confunde con un sentimiento al azar, de esos que te persiguen cuando experimentas una duda muy profunda.
Al día siguiente, se prepara para la escuela. Mientras estaba sentado, tomando su desayuno, una vez más padece esa sensación, esta vez más fuerte. Y le afligió un dolor, como un leve tirón, pero nuevamente lo ignoró.
Liu y él terminaron su desayuno y se dirigieron hasta la parada de autobús. Mientras aguardaban, un chico montado en una patineta salta sobre ellos, a solo unos centímetros por encima de sus rodillas. Ambos se sobrecogen por la sorpresa.

-¡Hey! ¿Qué diablos?

El chico se cayó y se volteó hacia ellos, pateó la patineta y, al rebotar esta por uno de sus costados, la sostuvo con sus manos. El chico parece tener cerca de doce años, un año menor que Jeff, lleva una camisa de Aeropostal y pantalones azules algo rasgados.

-Bien, bien, bien, parece que tenemos un poco de carne nueva- De repente, aparecen otros dos chicos, uno de ellos es muy delgado y el otro es enorme. - Bueno, ya que son nuevos aquí, me gustaría presentarnos, el de ahí es Keith y el otro es Troy, yo soy Randy. Ahora, para todos los niños en este barrio hay un pequeño precio por el pasaje, si es que me entienden.

Liu se puso de pie, listo para golpear al chico, pero sus dos amigos levantan sendas navajas hacia él, en actitud ofensiva.

-Esperaba que fueran más cooperativos pero parece que tendremos que hacerlo de la manera difícil.

Keith le pegó un puñetazo en el estómago a Liu, y Troy lo estrechó contra el piso. Randy se acercó a el, rebuscando en sus bolsillos y extrajo, al fin, una billetera. Jeff, inmóvil, padecía esa sensación desagradable, fría, erizada de ardores insoportables, ahora ha sido muy potente, demasiado potente. Se pone de pie, pero Liu le hace gestos para que vuelva a sentarse en la banca de espera, Jeff lo ignora y se acerca a los chicos.

-Escúchame bien, pequeño punk, devuélvele la billetera a mi hermano, de lo contrario…

Randy guarda la billetera en su bolsillo y saca su cuchillo.

-¿Ah sí? ¿Y qué vas a hacer?- se mofa, mientras desfila su cuchillo frente a la cara de Jeff. Pero este, en un movimiento rápido, toma la muñeca de Randy y se la rompe. Randy soltó un terrible grito. De inmediato, Jeff tomó el cuchillo caído. Troy y Keith se asustaron, indecisos ante los chillidos de dolor de su líder, y trataron de huir, pero Jeff es demasiado rápido. Lanza a Randy al suelo y arremete contra Keith, apuñalándolo en el brazo.
Keith se arranca el cuchillo y lo deja caer al piso, cayendo al suelo en medio de gritos espantosos. Troy continúa corriendo, pero Jeff logra alcanzarlo. No necesita ni siquiera el cuchillo, le aprieta la garganta y con la otra mano le da de lleno en el estómago una serie de puñetazos, que obligan a Troy a vomitar incluso la cena de la noche pasada. Liu está perplejo, mudo de asombro.

-Jeff, ¿cómo?- susurra brevemente.

Saben que serán culpados por todo el asunto, así que comienzan a correr tan rápido como les es posible, en tanto corren, miran hacia atrás y logran ver al conductor del autobús corriendo hacia Randy y sus compinches.
Cuando Jeff y Liu llegaron a la escuela, no se atrevieron a contar lo que pasó, solo se limitaron a sentarse y escuchar. Liu se tranquilizaba pensando en que su hermano solo había golpeado a unos cuantos chicos, pero Jeff disfrutaba del oscuro goce de sentirse poderoso, superior, la necesidad de lastimar por el mero placer de demostrarlo. Cuando llegó a casa, sus padres le preguntaron cómo había sido su día, a lo que Jeff respondió con una voz un tanto desanimada -Fue un día maravilloso.
A la mañana siguiente, oyó que llamaban a su puerta. Caminó hacia abajo para encontrar a dos policías en la puerta y a su madre mirándolo con expresión de enojo.

-Jeff, estos oficiales me dicen que atacaste a tres niños, que no fue una pelea normal, los heriste con un cuchillo- La mirada de Jeff se sepultó en el suelo.

-Mamá, fueron ellos los que nos atacaron a Liu y a mí.

-Hijo- se pronunció uno de los policías -encontramos a tres chicos, dos apuñalados y uno tiene un moretón en el estómago, tenemos varios testigos de que los vieron huyendo de la escena. Ahora, ¿qué tienes que decir ante esto?.

Jeff sabía que era inútil, podía decir que él y su hermano habían sido atacados por ellos, pero no había pruebas de tal hecho. No podría decir que no estaban huyendo, porque a decir verdad sí lo hacían, así que Jeff no podía defender ni a Liu ni excusarse a sí mismo.

-Hijo, llama a tu hermano- dijo tranquilamente su mandre.

Jeff no podía hacerlo, ya que fue él quien golpeó a todos los niños.

-Señor... fui yo- declaró Jeff - yo fui quien atacó a los niños, Liu trató de detenerme, pero no pudo- El policía miró a su compañero y ambos se sorprendieron.

-Bueno, chico, parece que te espera un año en prisión...-

-¡Esperen!- gritó Liu. Todos se sorprendieron al verlo sosteniendo un cuchillo, los oficiales sacaron sus armas y apuntaron a Liu -Esperen por favor, no disparen, Jeff es inocente yo hice todo, perdí el control, me golpearon un poco esos punks y me enojé, tengo las marcas para probarlo- levantó su camisa para revelar heridas y moretones, como si hubiera estado en una lucha.

-Hijo, solo tienes que dejar el cuchillo- dijo el oficial.

Liu soltó el cuchillo, levantó las manos y se acercó a los oficiales.

-No, Liu, fui yo, ¡yo Lo hice!-  gemía Jeff con lágrimas corriendo por su rostro.

-¿Eh?, pobre hermano, tratando de tomar la culpa de lo que hice- sonrió tristemente Liu mientras la policía lo subia a la patrulla.

-¡Liu, diles que fui yo, diles, yo fui quien golpeó a los niños!- La madre de Jeff puso las manos sobre sus hombros.

-Por favor, no tienes que mentir, sabemos que fue Liu, puedes detenerte.

Jeff observa con impotencia cómo la patrulla se aleja. Unos minutos más tarde, su padre se detiene en el camino de entrada, examina rápidamente la cara de su hijo y sabe que algo anda mal.

-¿Qué sucede?

Jeff no puede responder, sus cuerdas vocales están tensas por el llanto mientras, su madre lleva a su esposo a una habitación aparte mientras Jeff llora sin descanso. Tras una hora de pensamientos extraviados y deseos fallecidos, vuelve a entrar a la casa. Sus padres están tristes y decepcionados.
Él solo quiere a dormir, en la esperanza de que el sueño le haga olvidar sus males. Pasaron varios días, sin noticias sobre Liu y tampoco tiene amigos para distraerse, solo tristeza y culpabilidad; por lo menos, hasta el sábado, día en que se despertó y vio a su madre jovial y risueña.

-Jeff, hoy es el día"- saluda mientras abre las cortinas y la luz alumbra su habitación

-¿Qué, qué día es hoy?- pregunta Jeff semidormido.

-Hoy es el cumpleaños de Billy- le responde su madre.

El joven se despierta rápidamente -Mamá, debes estar bromeando, ¿verdad? Cómo puedes esperar que vaya a una fiesta después de...”- hay una larga pausa.

-Jeff, ambos sabemos lo que pasó, creo que esta fiesta podría ser lo que ilumine estos últimos días, ahora, vístete.

La madre sale de la habitación y baja para prepararse, mientras Jeff lucha por levantarse, realmente no tiene ánimos de hacerlo, elige al azar una camisa y un par de jeans y baja por las escaleras. Su madre y padre se han vestido muy formalmente.

-¿Es eso lo que vas a usar? Mejor ve y busca otra cosa- le recomienda su madre, disimulando su fastidio con una sonrisa.

-Hijo, a esta fiesta tienes que ir bien vestido, si quieres causar una buena impresión- explica su padre.

El joven empieza a gruñir y vuelve a subir a su habitación -¡No tengo nada de ropa elegante!- grita desde las escaleras.

-Solo tienes que elegir algo decente- insiste su madre.

Mira a su alrededor, pero no encuentra nada "decente", en su armario hay un par de pantalones de vestir negros que tenía para las ocasiones especiales, pero le hace falta una camisa que combine perfectamente.Hurgando durante unos minutos todavía, lidiando con que eso sí encaja y aquello no, logra toparse con una sudadera con capucha blanca, tendida en una silla, le sienta bien, así que la usa.

-¿Eso es lo que llevarás?- le preguntan sus padres, mientras su madre mira el reloj.

-Oooh, no hay tiempo para cambiarse, vámonos de una vez.

Cruzan la calle hacia la casa de Bill, tocan a la puerta, siendo recibidos en el acto por Bárbara junto y su esposo, quienes los invitan a pasar, dentro de la casa abundan los adultos, pero Jeff no descubre el menor indicio de un niño.

-Los chicos están en el patio, Jeff… ¿Qué te parece si conoces a algunos de los niños?- le invita Bárbara alegremente.

En efecto, los niños están corriendo por el patio en trajes de vaqueros y se disparan los unos a los otros con pistolas de plástico. Jeff se queda de pie, algo incómodo, entonces un chico se le acerca y le entrega una pistola de juguete y un sombrero -Hey, ¿no quieres jugar?

-Ah, no creo, eso es para niños, estoy demasiado viejo para estas cosas- El chico lo mira con expresión de cachorrito enternecedor.

-Por fa- suplica.

-Está bien- murmura Jeff- Se pone el sombrero y finge dispararle a los niños. Al principio piensa que es totalmente ridículo, pero luego comienza a sentir que es realmente divertido, tal ves no sea algo genial, pero es la primera vez que él ha hecho algo que tiene fuera de su mente a Liu, así que juega con los niños por un rato hasta que escucha un ruido, como de pesadas y diminutas ruedas girando en sus ejes. Luego, algo lo golpea en la nariz, parece una piedra, cuando reacciona, se encuentra ante Randy, Troy y Keith, todos acaban de saltar a través de la valla, balanceándose en sus patinetas. Jeff deja caer el arma de juguete y se quita el sombrero, Randy le clava en los ojos una mirada llena de ardiente odio.

-Hola, Jeff, tenemos algunos asuntos pendientes.

-Creo que estamos a mano, después de todo, los vencí a todos ustedes… ¡Son una mierda!- le espetó Jeff.

-Oh, no, no hay manera, te patearé el culo ahora mismo.

Randy se lanza sobre Jeff, los dos caen al suelo. Randy lo golpea en la nariz, y Jeff lo agarra por las orejas y le da de cabezazos, luego lo aparta de un fuerte empujón. Los niños gritaban, corriendo donde sus padres, quienes aún estaban dentro de la casa. Troy y Keith desenfundan pistolas de sus bolsillos:

"Será mejor que nadie nos interrumpa."

Randy saca un cuchillo y apuñala a Jeff en su hombro, quien pierde el equilibrio al intentar evitar la hoja fría del arma. Randy se le abalanzó sin darle tiempo de respirar, cubriéndole el rostro de patadas. Jeff hizo fuerzas y tomó del pie a Randy, torciéndolo a sangre fría. Mientras Randy chilla, hecho un ovillo, Jeff se levanta y se dispone a retirarse cuanto antes. Pero entonces la mano de Troy le detiene, cogiendo su hombro herido.

-No lo creo.

Toma a Jeff por el cuello, sin dejar de apretar la herida de su hombro, y lo lanza contra el piso. Cuando trata de ponerse de pie, recibe una patada por parte de Randy, descargando más patadas hasta que le obliga a escupir sangre.

-Vamos, Jeffy, ¡pelea conmigo!- toma a Jeff del brazo y lo lanza fuera del patio, a la cocina. Toma una botella de vodka, puesta sobre la mesa, y rompe el cristal en la cabeza de Jeff.

-¡Pelea!- vocifera Randy, fuera de sí, empujando a Jeff a la sala de estar a fuerza de patadas y puñetazos -Vamos, ¡mírame!- Jeff levanta la vista, con el rostro ensangrentado.

-¡Conseguí que tu hermano fuera a prisión, y ahora solo vas a sentarte aquí y dejar que se pudra allí durante un año entero! ¡Deberías avergonzarte!-Jeff empieza a levantarse- Oh, ¡por fin! Parece que ya quieres pelear.

Jeff permanece en silencio, con la sangre y el vodka goteando de su rostro, esa extraña sensación carcome su corazón, arde en sus venas, ese impulso animal de supervivencia que se pervierte, que adquiere el fuego de la locura primitiva.

-Por fin, ¡vamos, arriba!

En ese momento algo sucede dentro de Jeff, todo pensamiento piadoso ha muerto, toda represión racional ha desaparecido, excepto el deseo de la muerte, la capacidad de engendrar dolor por el placer de saborear el sufrimiento ajeno. Incluso experimenta un vigor, una energía poderosa que alimenta sus músculos, que frunce su entrecejo y oprime su cerebro al máximo de adrenalina. No, no hay pensamientos, no hay siquiera una palabra en su mente, solo instintos, impulsos terribles e insondables como la naturaleza. Alza el puño y derriba a Randy, quien ha estado desprevenido, hablando de más. Instantáneamente, en cuestión de segundos, concentra la fuerza de su cuerpo en su puño y lo imprime directo en el corazón del pobre diablo.
Randy jadea, cubierto de abundante sudor, agitándose con desesperación. Golpe tras golpe, Jeff le arrancó su último aliento.
Todo el mundo está mirando a Jeff ahora. Los padres, los niños llorando, incluso Troy y Keith, a pesar de que esos dos tiemblan sin control ante su horrible mirada, sostienen sus armas, apuntándolo. Jeff, veloz, se precipita sobre las escaleras, mientras Troy y Keith abren fuego hasta agotar inútilmente sus balas. Jeff se encierra en el baño, toma el pequeño estante donde reposan utensilios higiénicos, y lo arranca de la pared.

Troy y Keith golpean la puerta del baño, forcejeando. Jeff, entonces, los recibe con el estante en la cabeza, el cual desploma a Troy, dejándolo inconsciente. Keith, que es más ágil, se inclina y toma impulso sobre sus pies, esquivando los puños de Jeff y reteniéndolo contra la pared, hundiendo las uñas en su garganta. Desde lo alto de un escaparate superior, el recipiente de lejía se tambaleó por el impacto y terminó por derramarse. Ambos se quemaron, chillando alocadamente por el escozor. Jeff se secó los ojos con el dorso de su manga y, a ciegas, le propinó a Keith unos cuantos golpes en el cráneo con el estante arrancado, que recogió del suelo. Mientras se desangraba lentamente, a Keith se le escapó una sonrisa siniestra.

-¿Qué es tan gracioso?- preguntó Jeff, desconcertado- Keith sacó un encendedor.

-Lo que es gracioso-  dijo, en tanto activaba el aparato y la llama ardía en la punta del encendedor -es que tú estás cubierto de lejía y alcohol."

Keith tiró el encendedor sobre Jeff, tan pronto como la llama entró en contacto con él, encendió el alcohol del vodka,  lo quemaba... La lejía le blanqueaba la piel... Jeff dejó escapar un grito terrible, sintiéndose desmayar del dolor, corrió por el pasillo desesperado aullando, y cayó por las escaleras. Todo el mundo empezó a gritar, despavorido, procurando auxiliar al adolescente en llamas, casi muerto, tendido en el piso.
Lo último que vio Jeff era a su madre y a los otros padres de familia tratando de apagar las llamas. Cuando despertó, tenía un yeso envuelto alrededor de su rostro. No podía ver nada, también sintió el peso de otro yeso en su hombro. Trató de levantarse, pero se desplomó, se sentía tan débil y enfermizo... Una enfermera se apresuró a ayudarlo.

-No creo que puedas salir de la cama todavía- le dijo. Jeff se sentó en su lecho, confundido. Finalmente, después de unas horas, oyó la voz de su madre.

-Cariño, ¿estás bien?

Jeff no podía responder, su rostro estaba cubierto por el yeso: era incapaz de hablar.

-Cariño, tengo una gran noticia. Después de que todos los testigos le dijeron a la policía lo que pasó en la fiesta, ellos decidieron liberar a Liu, el estará aquí mañana. Volverán a estar juntos de nuevo."

Jeff por poco pega un salto de alegría que le habría retirado el tubo que conectaba su brazo al suero. Su madre lo abrazó y le dijo adiós. Las siguientes semanas lo visitaron sus familiares y, al cabo de unos meses, llegó el día en que sus vendas habrían de desplegarse. Su familia se reunió para presenciar cómo removían el último vendaje de su rostro.

-Esperemos lo mejor- dijo el médico.

Rápidamente tiró de la última venda, dejando expuesto su rostro. La madre de Jeff dio gritos. Él notó los rostros atemorizados de Liu y su padre

-¿Qué? ¿Qué pasó?-susurró. Salió corriendo de la cama y corrió hacia el baño, se miró en el espejo y comprendió la angustia de su madre y el temor de su padre y su hermano. Su rostro, su rostro es horrible, sus labios se han quemado, semejantes a una sombra profunda de color rojo; la piel que se extiende sobre su faz es blanca como la nieve, y su pelo chamuscado ofrece a la vista el negro marchito que reemplazó a su cabellera castaña. Deslizó una mano por su rostro, se sentía como cuero. Volvió a mirar a su familia y luego al espejo.

-Jeff", suspiró Liu, -No está tan mal...

-¿No es tan malo?- murmuró Jeff- ¡Es perfecto!

Su familia quedó completamente sorprendida. Jeff comenzó a reír incontrolablemente, sus padres notaron que sus manos temblaban.

-Uh... hijo, ¿estás bien?

- ¿Estar bien? ¡Nunca me he sentido más feliz! Ja, Ja, Ja, Ja, Ja, mírenme, este rostro combina a la perfección conmigo!- No podía parar de reír, se acarició el rostro, mientras se miraba en el espejo. ¿Por qué se comportaba así?

Ustedes recordarán que cuando Jeff peleó con Randy su mente fue devastada por la locura, una que dormía en su espíritu y que se alzó infernal y demoníaca cuando su juicio crítico no pudo contener más los instintos oscuros de Jeff.

-Doctor- inquirió la madre de Jeff- ¿Está bien mi hijo... Bueno, ya sabe, de la cabeza?

-Oh sí, este comportamiento es típico de los pacientes que han tenido grandes cantidades de calmantes para el dolor. -Si su comportamiento no cambia en unas pocas semanas, tráiganlo de vuelta aquí y le realizaremos un examen psicológico.

-Oh, gracias, doctor- La madre de Jeff se acercó a este- Cariño, es hora de irse.

Jeff mira hacia otro lado del espejo, su cara todavía se ensancha en una sonrisa loca.

-Ay mamá, ja, ja, jaaaaaaaaaaaa!- Su madre lo tomó del hombro y lo condujo despacio a tomar su ropa.

-Esto es lo que traía- se limitó a decir la señora de la recepción.

Los pantalones de vestir negro y la sudadera blanca se hallaban libres de rastros de sangres. La madre de Jeff lo vistió dentro de una habitación pequeña.
El crepúsculo de la tarde enrojecía el cielo cuando la familia volvió a casa, ignorantes de que ese sería su último día. Más tarde, a mitad de la noche, su madre despertó por causa de un sonido proveniente del cuarto de baño. Parecía el ruido de llanto y de suspiros entrecortados, intrigada, se aproximó al baño y abrió la puerta. El espectáculo era horrendo: Jeff había tomado un cuchillo y se había tallado una sonrisa de oreja a oreja, surcando sus mejillas exageradamente.
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-Jeff, ¿q-qué estás haciendo?

Miró a su madre. -No podía seguir sonriendo mamá- Me dolió un poco, ahora puedo sonreír para siempre.

La madre de Jeff notó sus ojos, rodeados de negro, ni siquiera pestañeaba.-¡Jeff tus ojos!

-No podía ver mi rostro, me cansé y mis ojos comenzaron a cerrarse, me quemé los párpados. Ahora siempre podré ver..., mi nuevo rostro. La madre de Jeff retrocedió lentamente.

-¿Qué pasa mamá? ¿Acaso no soy hermoso?

-Sí, sí lo eres... d-déjame ir a buscar a papá para que pueda ver tu bello rostro - Ella corrió a la habitación y sacudió al padre de Jeff.

-Mi amor, saca el arma que...- se detuvo cuando vio a Jeff en la puerta, con un cuchillo.

-Mami me mintió- Eso es lo último que dijo Jeff, antes de lanzarse contra ellos con el cuchillo de carnicero en alto.

Su hermano Liu despertó de improviso con un desagradable sabor en la boca y el corazón palpitándole a mil por hora. Creyó que era cuestión de un mal sueño, así que cerró los ojos.

Cuando se encontraba a un paso de sumirse en el sueño, tuvo la extraña sensación de que alguien lo estaba observando. Miró hacia arriba, pero antes de poder decir algo, la mano de Jeff cubrió su boca. Poco a poco, su propio hermano levantó el cuchillo, con la muerte sombría en sus ojos, Liu se esforzó por incorporarse, luchó y pataleó, pero el oxígeno huía de su pecho, ahogándose. Entonces su hermano le susurró con una sonrisa gigantesca y retorcida:

"Shhh, ve a dormir."

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domingo, 26 de mayo de 2019

Al borde de la supervivencia

En Berlín, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el dinero escaseaba, los suministros se agotaban, y parecía que todo el mundo moría de hambre. Durante este período, las personas contaron la historia de una joven que decidió ayudar a un hombre que caminaba a ciegas entre una multitud.

La leyenda cuenta que ambos comenzaron a conversar y el hombre le preguntó si podía hacerle un favor: 
“¿Podrías entregar esta carta en la dirección escrita en el sobre?”

Bueno, el lugar le quedaba de camino a su casa, por lo que ella acepto sin más. La chica comenzó su camino para entregar el mensaje, cuando notó algo en la dirección, un número que no podía distinguir, no sabía si se trataba de un “4″ o “9″. Se volvió de nuevo hacia el hombre ciego y se dio cuenta de que había emprendido una huida entre la gente sin sus gafas oscuras ni su bastón, como si estuviera huyendo.

Ella, por supuesto, encontró aquella actitud sospechosa, y en lugar de ir a casa fue a la policía. La policía, que tenía sospechas de que algo estaba pasando en la región por los incidentes registrados, visitó la dirección para comprobar si existía alguna conexión con sus sospechas. Una vez allí, hicieron un descubrimiento aterrador, tres carniceros cortaban carne humana y la vendían a la gente hambrienta por un precio amigable.

¿Sabes lo que había en la carta que el hombre le dio a la joven? Una nota, apenas se limitaba a decir:
“Esta es la última que mando para ustedes hoy”








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Como un cirujano

—Sr. Weston, el doctor está listo para recibirlo. —La enfermera apagó el intercomunicador. 

Aunque Sam estaba muy nervioso, se empezó a reír porque la enfermera le dijo «señor». 

Ese era el nombre de su padre. Era 31 de octubre de 1973, y Sam Weston, de nueve años de edad, estaba en el hospital apunto de someterse a cirugía. Le sacarían las amígdalas. 

Siguió a sus padres al consultorio del doctor en la parte trasera del hospital. 

—Bien, hijo —dijo el doctor—. Ups, lo siento. Me habían dicho que un niño de nueve años llamado Sam venía por una cirugía. Tú eres tan grande como yo. 

Sam rió. 

—¡Solo tengo nueve! —Pensaba que era hilarante que todos en el hospital creyesen que era un adulto. 

El doctor revisó el historial. 

—¡Ah! ¿Una amigdalotomía? ¿Es eso a lo que tus padres me dijeron que le temías? Déjeme aclararle algo, Sr. Weston, una amigdalotomía no es algo de lo que asustarse. Solo dolerá por un segundo. ¿Alguna vez has caído de rodillas? 

Sam asintió. 

—Pues, es tan doloroso como eso. A mí me sacaron las amígdalas cuando tenía tu edad. No hay nada que temer. 

Sam se sentía un poco mejor. 

—Oh, parece que hay un pequeño problema. No tenemos las herramientas necesarias para tu caso. Las cambiamos por herramientas nuevas y mejores, que aún no han llegado. Lo que tendremos que hacer será admitir a Sam por una noche y pedir prestado parte del equipo del hospital en Memphis. Cuando llegue, haremos la cirugía. Probablemente estará dormido cuando la hagamos, así que no sentirá dolor. 

Sam se quedó sentado en silencio mientras sus padres arreglaban todo. Llevaron a Sam a su habitación y ellos partieron a la sala de espera, en donde estarían hasta que la cirugía tuviera lugar. 

Una enfermera ayudó a Sam a acomodarse en la cama y le dio algo de jugo. Sam volteó hacia su derecha y vio a otro niño.

—Hola, soy Sam. Pero puedes llamarme Sammy. 

El niño ni siquiera le dirigió la mirada. 

—Tommy está nervioso. Tiene una cirugía importante mañana —le murmuró la enfermera, al notar su interés—. Le van a amputar su pie —dijo en voz aún más baja. 

—Mi nombre no es Tommy. 

La enfermera lucía triste.

Pasaron unos minutos, Sam estaba pintando en su libro de dibujos. La enfermera se había ido para dejarlo descansar. 

Tommy volteó hacia Sam. Señaló una historieta que Sam tenía al pie de su cama.

—El Hombre Araña es mi favorito.

—¡El mío también! 

Sam trató de lazar una red de telaraña al rostro de Tommy. 

—¿Por qué estás aquí? 

—Amígdalas. 

—Tienes suerte. 

Dicho eso, Tommy se dio la vuelta. 

Pasaron unos minutos más en silencio. Luego Tommy alzó la voz: 

—¿Te gusta dormir? 

A diferencia de la mayoría de los niños, a Sam le encantaba dormir. Pensaba que mientras más rápido se durmiese, más podría jugar al día siguiente. 

—Sí, mi mamá siempre trata de despertarme para que no llegue tarde a la escuela, pero nunca puedo escucharla. Dice que podría dormir incluso durante un terremoto. 

Tommy apagó la luz y regresó a su cama. Sam entendió el gesto.

#003 El Holder de la Eternidad

En cualquier ciudad, en cualquier país, puedes ir a cualquier institución mental o casa desolada donde puedas llegar por ti mismo. Dirígete al escritorio principal y pregunta por aquel que se hace llamar "el portador de la eternidad", un suspiro podría escapársele al empleado, así como una mirada de lástima hacia ti. Te conducirá rápidamente hacia un tramo de escaleras en donde debería estar el sótano, pero no lo está.

El empleado te indicará que lo sigas por un corredor oscuro y estrecho. Mientras te acostumbras a la oscuridad del subsuelo, comenzarás a escuchar un coro de gritos. Al principio será a penas audible, como si se originará a una gran distancia de allí, pero a medida que se acerquen al final del pasillo, los desgarradores gritos se harán más claros y atronadores, opacando todos los demás ruidos. Rápidamente, el estruendo se hará tan doloroso que sentirás la urgente necesidad de arañar tus propios oídos con tal de escapar de él; resiste el impulso. El empleado, que estoicamente resistió la cacofonía, te mostrará una puerta. Tan rápido como le sea posible, la desbloqueará y correrá, dejándote, solo en aquel pasillo oscuro y estrecho.

Está será tu última oportunidad de correr, si decides seguir, abre la puerta; los penetrantes lamentos cesarán abruptamente, dejando tus oídos zumbando. La habitación en la que ingresarás estará cubierta por una oscuridad casi tangible que consume todo menos la pared del fondo. Esposado a aquella pared, colgará una figura demacrada, cubierta de cortes e incisiones en su piel. Te mirará fijamente con una sonrisa maníaca pegada en su cara, el hecho de estar lleno de heridas supurantes y de tener un bisturí enterrado en el pecho parecieran no perturbarlo. La única manera de salvarte de las oscuras maquinaciones de la mente de este hombre es preguntar:

¿Quién los creó?

Antes de responder, el se reirá convulsivamente, de la misma manera en la que agoniza un animal. Su respuesta será el relato más horrífico que hayas escuchado. Dejará atrás conceptos tan humanos y primitivos como el dolor y la muerte, para profundizar en la esencia misma de la maldad; aquellos débiles de mente podrían perder la cordura al escucharlo.

Cuando termine, dependerá de ti liberarlo de su terrible carga. Si remueves el bisturí de su pecho, el hombre se estremecerá rígidamente un vez más antes de quedar en silencio para siempre.


Ese bisturí es el objeto 3 de 538. Depende de ti si los demás deberían ser protegidos o destruidos.

#004 El Holder de la Nada

En cualquier ciudad, en cualquier país, puedes ir a cualquier institución mental o casa desolada donde puedas llegar por ti mismo. Dirígete al escritorio principal y pregunta por aquel que se hace llamar "el portador de la nada". Una expresión no disimulada de disgusto aparecerá en el rostro del empleado, te pedirá que lo sigas a un edificio apartado hecho de madera vieja, podría recordarte a una casa de huéspedes.

Dentro habrá un corredor aparentemente interminable que superará con creces la longitud de la dependencia. El corredor estará en completo silencio. Intenta hacer el menor ruido posible, cualquier sonido producido en el momento equivocado podría ser un grave y lamentable error. Notarás como las luces se volverán más brillantes a medida que te adentres en el edificio. Eventualmente te encontrarás cegado por su perpetua brillantez. Si en alguna momento las luces se apagan, grita rápidamente: "¡No, detente, lo que estás haciendo está mal!" mientras retrocedes. Si las luces no se vuelven a encender, mira hacia la puerta de entrada. Debería estar abierta todavía; con suerte no estarás lo suficientemente lejos para llegar antes de que se cierre sobre ti. De hacerlo, una eternidad en el infierno sería preferible a lo que sufrirás.

 Si las luces se vuelven a encender, continúa caminando por el corredor. Al final de éste se encontrará una celda, el empleado la abrirá mientras te mira con disgusto. Dentro de la celda habrá un gran lienzo pintado con muchos colores, podrás distinguirle unos cuantos arlequines en formación. No debes distraerte con ellos, ya que en el centro de la habitación habrá una joven desnuda, cubierta de sangre y atada por tiras de tendones crudos. Estarás mejor sin saber que te pasaría si le quitas los ojos de encima por un momento. Concéntrate en ella y pregúntale:

“¿Qué eran cuando eran uno?”

 Ella te mirará a los ojos y te dirá la respuesta con increíble detalle. Será diferente a todo lo que hayas escuchado al respecto, dejándote al borde del éxtasis y la agonía. No es poco común que un buscador se pierda en la euforia. Pero no debes dejar que tu concentración se rompa y debes tener especial cuidado de no mirar el tatuaje en el pecho de la joven. Tu mente te tentará continuamente pero debes controlar tu curiosidad. De fallar, ella te desollará y agregará tu carne mutilada a sus ataduras. Permanecerás atrapado con ella, completamente consciente hasta perder tu identidad y tu cordura.



Ese tatuaje es el objeto 4 de 538. Ellos desean ser uno otra vez, pero no deben...

sábado, 25 de mayo de 2019

Candle Cove

Candle Cove es sin lugar a dudas uno de los creepypastas de culto en nuestra época, existen muchas versiones de esta historia, pero aquí les dejo la primera que leí en los foros.


Se trata de un programa de televisión de los años 70’s enfocado al público infantil que, según los nostálgicos, trataba de piratas y marionetas. En un foro, varias personas recordaban poco a poco la temática del programa. A continuación, pongo la caja de comentarios, traducida al español:


NetNostalgia Forum
Categoría: Televisión (Local)

Skyshale033
Subject: Candle Cove, show infantil local?

¿Alguien recuerda este programa infantil? Se llamaba Candle Cove, y tenía 6 o 7 años cuando salía. No he podido encontrar ninguna referencia sobre este programa, pero creo que salía en los canales nacionales por ahí de 1971 o 1972. Vivía en Iroton en ese entonces. No me acuerdo del canal, pero me acuerdo que salía por ahí de las 4 de la tarde.


mike_painter65
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

Me parece muy familiar… crecí en las afueras de Ashland y tenía 9 años en el 72. Candle Cove… ¿era de piratas? Me acuerdo de una marioneta pirata en la entrada de una cueva, hablando con una niñita.


Skyshale033
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

¡SI! ¡De pelos, no estoy loca! Me acuerdo del pirata Percy. Me daba como que miedo. Lucía como que estaba construido de partes de otros muñecos, como de muy bajo presupuesto. Su cabeza era de una muñeca bebe de porcelana, que se veía muy antigua y no combinaba con el cuerpo.

¡No me acuerdo del canal! No creo que fuera en WTSF.


Jaren_2005

Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

Siento revivir este viejo tema, pero se exactamente de qué programa hablas, Skyshale. Creo que Candel Cove salió solo por un par de meses en el 71, no en el 72. Tenía 12, y lo vi algunas veces con mi hermano. Era en el canal 58. Mi mama me dejaba ponerlo después de las noticias. Deja me ver lo que me acuerdo:

El lugar era en Candle Cove, y era de una niñita que se imaginaba a si misma siendo amiga de piratas. El barco pirata se llamaba Laughingstock, y el pirata Percy no era un muy buen pirata, porque se asustaba fácilmente. Y había música constantemente. No me acuerdo del nombre de la niña. Janice o Jade o algo así. Creo que era Janice.


Skyshale033
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

Gracias Jaren!!! Me llegaron recuerdos cuando mencionaste Laughinstock y el canal 58. Me acuerdo de la proa del barco, tenía una cara sonriente, con la quijada de abajo sumergida. Me acuerdo en especial de cómo era raro cuando cambiaban el modelo de plástico o madera, a la versión de marioneta para que la cara hablara.


mike_painter65
Subject: Candle Cove, show infantil local?

ja ja ya me acorde también. ¿te acuerdas de esto skyshale: “tienes que… ir… ADENTRO.”?


Skyshale033
Subject: Re Candle Cove, show infantil local?

Arrgh mike, me dieron escalofríos al leer eso. Si me acuerdo. Era lo que el barco le decía siempre a Percy cuando tenía que ir a algún lugar tétrico, como a una cueva o un cuarto obscuro donde estuviera un tesoro. Y luego la cámara hacia acercamientos a la cara de Laughinstock pausadamente. TIENES QUE… IR… ADENTRO. Con sus ojos bizcos y su quijada que como que se caía. Ay. Se veía tan real y horrible.

¿Alguien se acuerda del villano? Tenía una cara que era solamente un bigote hecho con un manubrio sobre un montón de dientes delgados


kevin_hart
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

Yo honestamente, creía que el villano era el pirata Percy. Tenía como 5 años cuando salía este programa. Combustible de pesadillas.


Jaren_2005
Subject: Re Candle Cove, show infantil local?

Ese no era el villano, la marioneta del bigote. Ese era su ayudante, Horacio Horrible. También tenía un monóculo, pero estaba sobre el bigote. Me acuerdo que creía que solo tenía un ojo.
Pero si, el villano era otra marioneta. El roba-pieles. ¡No puedo creer las cosas que nos dejaban ver antes!


kevin_hart
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

¡Jesucristo!, el roba-pieles. ¿Qué clase de show infantil veíamos? Realmente no podía ver la pantalla cada vez que el roba-pieles aparecía. Simplemente descendía de la nada con sus hilos, era un esqueleto sucio que vestía ese sombrero alto café y una capa. Y sus ojos de vidrio eran demasiado grandes para su cráneo. ¡¡¡Dios santísimo!!!


El Suicidio de Calamardo

"Comenzaré diciendo que si quieren una respuesta al final, estarán decepcionados. No hay una.
Fui becario en Nickelodeon Studios durante el 2005 para obtener mi título en animación. No me pagaban, de hecho a la mayoría de los pasantes no les pagaban, pero tuve algunas experiencias más allá de la educación. Los adultos no lo ven como un buen trabajo, pero la mayoría de los niños se cagarían de la emoción si pudieran estar ahí. Como trabajaba con editores y animadores, me tocaba ver los capítulos nuevos antes de que salieran al aire. Iré al grano sin dar muchos detalles:



Acababan de hacer la película de Bob Esponja y el staff entero estaba falto de creatividad, así que les tomó mucho tiempo iniciar la siguiente temporada, pero en realidad, el retraso duró más por razones perturbadoras. Hubo un problema con el primer episodio de la temporada que retrasó por meses a todos y a toda la producción. Otros becarios y yo estábamos en el cuarto de edición junto con los animadores principales y los editores de sonido, listos para hacer el corte final.

Recibimos una copia de lo que se suponía era un episodio llamado "Fear of a Krabby Patty (Miedo a una Cangreburguer)" y nos reunimos alrededor de la pantalla para verlo. Ahora, dado que no era el corte final, a veces los animadores ponían un título falso en tono de broma, un chiste interno como "Como no funciona el Sexo" en lugar de "Rock-a-by-Bivalbe" cuando Bob y Patricio adoptan una ostra. Nunca fue nada en particular gracioso, pero siempre fueron chistes relacionados con el trabajo. Así que cuando vimos como título "Squidward's Suicide (El Suicidio de Calamardo)" no pensamos que fuera algo más que una broma mórbida. Uno de los becarios incluso emitió una risa seca.

El episodio comienza con la música alegre de siempre. Inicia con Calamardo, practicando con el clarinete, errando algunas notas como siempre. Oímos a Bob riéndose afuera; Calamardo se detiene y le grita que se calle, puesto que tiene un concierto esa noche y necesita practicar. Bob dice que sí, y se va a ver a Arenita junto con Patricio. La cortinilla de burbujas aparece y entonces vemos el final del concierto de Calamardo.
Aquí fue donde todo se puso raro. Al estar tocando, algunos cuadros se repitieron una vez, pero el sonido no (en este punto el sonido ya está sincronizado con la animación, y eso no era común). Entonces deja de tocar, el sonido termina como si nada hubiese pasado. Hay murmullos en la multitud antes de que comiencen a abuchearlo. No eran abucheos de caricatura comunes en el show, se podía escuchar malicia en ellos. Calamardo estaba visible de pie, nervioso y viéndose asustado. La imagen cambia, esta vez hacia el público; Bob Esponja está en el centro, y también abuchea, comportándose muy diferente a como lo hace siempre. Lo más rato de todo, es que todo mundo tiene ojos híper realistas, muy detallados; claramente no fotos de ojos reales, pero algo un poco más real que CGI, con las pupilas rojas.



Algunos nos miramos entre sí, obviamente confundidos pero como no éramos los escritores, nunca nos preguntamos cómo le atraería eso a los niños... hasta ese momento. La toma cambia, Calamardo sentado en la orilla de su cama, viéndose muy mal. Por su ventana se ve la noche, así que es poco después del concierto. La parte más aterradora es que en este punto, no hay sonido, literalmente. Ni siquiera el sonido de las bocinas en la habitación, como si estuviesen apagados, aunque estaban trabajando perfectamente.

Calamardo solo estaba allí sentado y parpadeando en silencio como por 30 segundos, entonces comenzó a llorar. Sonaba como una pequeña brisa a través de un bosque. Luego se cubrió la cara y lloró en silencio por un minuto, mientras el sonido poco a poco comenzó a intensificarse. La pantalla poco a poco comienza a acercarse a su rostro. Por "poco", me refiero a que solo es notable si miras la toma con 10 segundos de diferencia. Su llanto se vuelve más fuerte, lleno de dolor e ira.

La pantalla se deforma, como si se doblara sobre sí por un segundo antes de volver a la normalidad. El sonido leve como de viento se vuelve más intenso y más severo, como si hubiese una tormenta. La parte tétrica es que este sonido y el llanto de Calamardo suenan demasiado reales, como si el sonido no viniera de las bocinas, como si estos fueran agujeros y el sonido viniese de otro lado. Aún si el estudio tiene un buen equipo de sonido, no tienen el equipo necesario para producir sonido de esta calidad. Bajo el sonido del viento y el llanto, algo comenzó a sonar, una especie de risa en intervalos raros y nunca durando más de un segundo para que no pudieras oírlo con facilidad (vimos esto dos veces, así que perdónenme si las cosas suenan muy específicas, pero he tenido tiempo para razonar sobre ellas).

Luego de treinta segundos de esto, la pantalla se puso borrosa, se torció violentamente y algo parpadeó rápidamente sobre la pantalla, como si faltara un cuadro de animación. El editor principal de animación puso pausa y regresó cuadro por cuadro. Vimos algo horrible: era la foto de un niño muerto, de no más de seis años de edad, su cara estaba deformada y ensangrentada, un ojo colgando sobre su rostro. Estaba en ropa interior, con el estómago abierto y las entrañas yaciendo a su lado. Estaba tirado en una especie de pavimento, probablemente algún camino. La parte más aterradora era que se podía ver la sombra del fotógrafo. No había cinta del crimen, no había evidencias o marcas, y el ángulo estaba completamente erróneo para ser parte de evidencia de un crimen. Parecía como si el fotógrafo fuese el culpable de la muerte del niño.

El Experimento Ruso del Sueño

El siguiente es un relato crudo y desgarrador, traído directamente desde los archivos de Inteligencia rusos:

Investigadores Rusos a finales de los 40´s mantuvieron a 5 personas despiertas por 15 días utilizando un gas estimulante. Los tuvieron encerrados en un ambiente sellado con la finalidad de monitorear cuidadosamente su nivel de oxígeno para que el gas no los matara, ya que este solía ser tóxico en altas concentraciones. Esto ocurrió antes de que existiera el circuito cerrado, por lo que tuvieron que usar micrófonos y vidrios con grosor de 5 pulgadas para vigilarlos. El cuarto estaba lleno de libros, cobijas para dormir -pero ninguna cama-, agua corriente, baño y la suficiente cantidad de comida para que los 5 sobrevivieran por un mes.
Los sujetos de prueba eran prisioneros políticos y de guerra declarados enemigos del estado durante la Segunda Guerra Mundial.

Todo estuvo bien por los primeros 5 días. Los sujetos rara vez se quejaban después de que (falsamente) se les había prometido su libertad si aceptaban tomar parte de la prueba y no dormir por 30 días. Sus conversaciones y actividades fueron monitoreadas y los científicos notaron que conforme pasaba el tiempo, ellos hablaban cada vez más sobre experiencias traumáticas de su pasado.

Después de 5 días más se empezaron a quejar de las circunstancias y eventos que los llevaron a donde estaban y empezaron a demostrar paranoia severa. Dejaron de hablar entre ellos, y comenzaron a murmurar de manera alterna en los micrófonos. De manera extraña, todos parecían creer que podían ganar la confianza de sus captores si traicionaban a sus camaradas. En un principio se creyó que esto era un efecto del gas.