martes, 17 de septiembre de 2019

El Ser en el Umbral - H.P. Lovecraft

Título Original: The thing on the Doorstep
Autor: Howard Phillip Lovecraft
Nacionalidad: EEUU
Año de publicación: Enero, 1937


El ser en el umbral.


Admito que he disparado seis balas la cabeza de mi mejor amigo. Ahora bien, pese a esta confesión, me propongo demostrar que no puedo considerarme un asesino. Muchos dirán que estoy loco tal vez bastante más loco que el hombre a quien di muerte en una de las celdas del manicomio de Arkham. Confió en que mis lectores juzguen los elementos que iré relatando, los contrapongan con las evidencias conocidas y lleguen a preguntarse si alguien podría haber tenido una conducta distinta a la mía frente a un horror como el que debí experimentar, ante aquel ser en el umbral. Hasta cierto momento, muy al comienzo, no alcancé a ver más que locura en las singulares historias que paulatinamente me fueron envolviendo.

Aún hoy me pregunto si mi percepción era la correcta o si, a pesar de mi convicción, también yo no estaré extraviado en la demencia. No puedo saberlo a ciencia cierta; sin embargo existen otros que pueden contar, sí quieren, cosas muy extrañas acerca de Edward y Asenath Derby. Ni siquiera los pragmáticos policías saben cómo explicar aquella visita final cuya memoria tratan de abandonar. Rutinariamente han elaborado la endeble teoría de un terrible escarnio o venganza de unos criados despedidos, pero aun ellos saben en su fuero íntimo que la verdad es más más vasta, terrible y casi increíble. Como decía, afirmo que no soy el asesino de Edward Derby. Por el contrario: he sido un vengador y con mi acto ahorré al mundo un horror que, si sobreviviera, podría haber causado una insospechable devastación en toda la humanidad. Junto a nuestros rutinarios senderos cotidianos existen regiones de sombras; de tanto en tanto algún alma maligna avanza desde ellos hacia nosotros. Si alguien advierte esa incursión tiene la obligación moral de aniquilarla sin piedad sí no quiere exponerse a pagar un inmenso y terrible precio.

Edward Pickman Derby era alguien a quien conocía de toda la vida. Si bien ocho años menor que yo, lo cierto era que cuando yo tenía dieciséis, ya manteníamos muchos intereses en común. Nunca he conocido a un estudiante más genial que él: a los siete era ya un consumado poeta de versos lóbregos, fantásticos, morbosos, que causaban el asombro de sus preceptores. Tal vez la razón de su precocidad deba buscarse en la esmerada educación privada que recibió desde muy temprano y en los excesivos mimos que colmaron su existencia. Fue hijo único, con fragilidades físicas que fueron desvelo de sus amantísimos padres, quienes no dejaban que en ningún momento estuviera fuera del alcance de la vista y de sus excedidos cuidados. Nunca nadie lo vio fuera de su casa sin estar flanqueado por su niñera y podría decirse que jamás llegó a jugar libremente con los demás niños. Todos estos factores operaron sin duda alguna forjando en el joven Derby una vida interior peculiar, reservada, reprimida, con una sola vía de escape: la imaginación.

Consecuentemente, sus estudios lo revelaron como un joven sorprendente, de noble capacidad, y su pasión por escribir me maravilló desde un comienzo, pese a que lo aventajaba en casi diez años. Por esa época yo mismo estaba atraído por singulares inclinaciones artísticas hacía lo grotesco, característica que me hizo encontrar en aquel joven un espíritu gemelo. Compartíamos un mismo entusiasmo por lo tenebroso y lo fantástico, pasión que descargábamos inicialmente en la antigua, decrépita y ciertamente amenazante ciudad en la que ambos vivíamos: la encantada y mágica Arkham, cuyos arracimados y desvencijados tejados de tipo holandés y desgastadas balaustradas georginas desgranaban el paso del tiempo junto a las márgenes de las sibilantes y negras aguas del río Miskatonic.

Con el correr del tiempo, terminé por decidirme a seguir estudios de arquitectura y archivé el proyecto de ilustrar un libro con los siniestros poemas de Edward, sin que ese renunciamiento significara la menor mella para nuestra amistad. El exuberante talento del joven Derby continuó manifestándose con el mismo brillo de sus primeros tiempos y apenas cumplidos los dieciocho años, una recopilación de sus oníricos poemas, titulada Azathoth and Others Horrors, provocó una encrespada reacción entre la crítica. Por entonces mantenía una estrecha correspondencia con el famoso poeta baudelairiano Justín Geoffrey. el autor de The People of the Monolith, el mismo que murió en medio de alaridos en 1926 en un manicomio, tras visitar un ominoso poblado de Hungría cuya memoria es mejor no conservar.

Sin embargo, en materia de autoestima y resolución de cuestiones prácticas, la mimada existencia a que había sido acostumbrado convertía a Edward en un verdadero desastre. Al cabo del tiempo, su salud fue mejorando; todo lo contrario ocurrió con sus costumbres de dependencia infantil inculcadas por padres extraordinariamente sobreprotectores. Era natural entonces que de mayor mostrara una exasperante incapacidad para cuestiones tales como viajar solo, tomar decisiones o asumir responsabilidades. Rápidamente advirtió que sin duda su futuro no estaba en el campo de los negocios o en el profesional. Pero ni él ni la familia se preocuparon demasiado puesto que el patrimonio familiar era lo suficientemente cuantioso como para demorarse siquiera en estas preocupaciones. En plena madurez conservaba el mismo aspecto de rozagante y engañosa juventud de sus tiempos de estudiante.

Rubio, de ojos azules, con el cutis de un niño; sólo después de muchos sacrificios lograba que los demás reparasen en sus intentos de dejarse el bigote. Su voz era suave y nítida; la tranquila vida que llevaba le permitía conservar un saludable y estilizado aspecto juvenil desestimando ‘la proverbial panza que delataba casi siempre una madurez prematura. Tenía una estatura conveniente y sus hermosas facciones le habrían permitido ser un cotizado galán sí su timidez no hubiese representado una infranqueable barrera para tales frivolidades que en él siempre eran conjuradas con una prudente reclusión en el mundo de los libros.

Sus padres lo llevaban a Europa todos los veranos, por lo que no demoró demasiado en captar con perspicacia los rasgos más nítidos del pensamiento y la expresión artística del viejo continente. Paralelamente, su talento, de extracción claramente asociable a Poe, fue degradándose mientras Otros fantasmas e inclinaciones artísticas iban naciendo en él. Era el tiempo en que nos sumíamos en interminables discusiones. Por entonces yo ya había conseguido licenciarme en Harvard, había trabajado en un estudio de arquitecto en Boston, había contraído enlace y había regresado a Arkham a ejercer la profesión.

Me había instalado en la casa familiar de Saltonstalí Street, ya que mi padre decidió trasladarse a Florida debido a su salud. Todas las tardes recibía la visita de Edward, con lo que en poco tiempo fue considerado como un familiar más de la casa. Era inconfundible su manera de tocar el timbre o de golpear en el llamador, características que con el tiempo acabaron convirtiéndose en contraseña. Así, todos nos preparábamos después de la cena para escuchar los tres golpes secos que, luego de una pausa, eran acompañados de otros igualmente secos. La frecuencia con que yo iba a su casa era mucho menor, donde me entretenía en admirar los antiguos volúmenes que con ritmo sostenido acrecentaba su biblioteca.

Derby obtuvo su licenciatura en la Universidad de Miskatonic; era natural que así fuese ya que sus padres no le habrían dejado vivir por nada del mundo fuera del alcance de sus cuidados personales. Llegó a la Universidad a los dieciséis años y tres años después ya era licenciado en literatura francesa e inglesa, con las mejores notas en todas las materias, excepto en matemáticas y ciencias. Hizo escasas y nulas amistades con los demás estudiantes, por más que fue perceptible una cierta admiración por ese grupo de jóvenes a los que cabria denominar audaces, bohemios, vanguardistas, cuyas costumbres iconoclastas, lenguaje ingenioso y poses irritantes le habría gustado imitar. El tránsito por esas regiones literarias lo empujó hacia los rincones esotéricos y mágicos, saberes sobre los que la biblioteca de Miskatoníc contaba, y aún cuenta, con volúmenes de una riqueza que la han hecho justamente famosa.

Se convirtió en un voraz especialista en estos temas. A espaldas de sus padres, se entregaba a consumir cosas tales como el horrible, Book of Echínoderm, el Unaussprechlichen Kulten de von Junzt y el ancestral Necronomicón del enajenado árabe Abdul Alhazred. Edward contaba con veinte años cuando nació mi primer y único hijo, y pareció muy complacido al saber que le pondría de nombre Edward Derby Upton como homenaje a él. Cumplidos los veinticinco años, Edward era hombre afamado por su inmensa cultura, poeta y narrador de relatos muy conocidos entre el público, pero no obstante en su obra aparecía con claridad la carencia de relaciones humanas y el exceso de formación puramente libresca que aquejaba a su autor.

Sin duda, yo era su amigo más cercano. El me proporcionaba una cantera inagotable de tópicos teóricos. Por su parte, él buscaba mí opinión sobre los temas que no quería consultar con sus padres. Continuaba soltero, aunque cabe señalar que más por timidez, negligencia y sobreprotección paterna que por genuina opción al celibato. Al desatarse la guerra, su mala salud y los rasgos más ostensibles de su personalidad determinaron que se quedara en casa. Mi destino inicial fue Plattsburg, aunque en los hechos nunca llegué a cruzar el Atlántico.

Así transcurrió el tiempo. Cuando Edward tenía treinta y cuatro años, falleció su madre, hecho que lo sumió en una suerte de bloqueo psicológico que le produjo una inactividad total. Su padre se lo llevó de nuevo a Europa, donde logró reponerse de la enfermedad en forma aparentemente total. Poco después se sintió asaltado por una extraña euforia, como si se hubiera liberado de un opresivo cautiverio. Fueron los tiempos en que se le veía siempre junto al grupo de estudiantes a los que se consideraba vanguardistas y tomó parte en ciertos actos de gran turbulencia. Cierta vez fue objeto de un chantaje y debió pagar —con dinero que le presté yo— una crecida suma para que alguien no contara al padre su intervención en un asunto por cierto turbio. Los rumores que circulaban sobre la violenta banda de Miskatonic eran realmente alarmantes. Se llegó a hablar de magia negra y de ejecución de actos que estaban más allá de todo lo sensatamente creíble.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Banshee

Nombre: Banshee, Ban Side (Mujer del montículo, Irlandés), Plañidera
Origen: Mitología Irlandesa
Fecha: Época Celta
Temperamento: Pasivo
Tamaño: Mediano
Raza: Fantasma





Antecedentes:

Una Banshee es un espíritu femenino de la mitología irlandesa, ella aparece ante las personas con el fin de presagiar la muerte de el mismo o de un familiar, ella grita y se lamenta fuertemente anunciando la desgracia, pero solo el afectado puede escuchar sus llantos.

Se suele describir utilizando un vestido verde o rojo, con una larga cabellera despeinada (que puede ser roja o naranja, aunque en tiempos medievales se contaba que era de color amarillo y brillaba como el fuego salvaje). Lo más común es toparse con ella en forma de una anciana, aunque también puede aparecer como una bella joven.

Suele predecir la muerte, ya que si alguien se adentraba en una situación peligrosa la banshee advertiría a los presentes gritando un lamento, por lo que también se le conoce como "Plañidera".

Es también una creencia local que las banshees solo se lamentan ante los descendientes irlandeses, la mayoría con quienes tienen apellido O'o Mac, incluso algunos relatos afirman que cada familia poseía su propia Banshee. Cuando aparecían muchas al mismo tiempo, indicaban la muerte de alguien muy importante o un santo. 
Se cree que las Banshees son espectros de mujeres asesinadas o de una madre que murió durante el parto.

Se cree que la banshee Ua Briain es llamada Aibell y es la líder de otras 25 banshees que siempre estarían junto a ella. Es posible que esta historia particular es la fuente de la idea de que el lamento de múltiples banshees significaría la muerte de alguien importante. La mayoría, si no todos, de los apellidos asociados con las banshees tienen el prefijo Ó o Mc/Mac, es decir, apellidos de origen goidélico, indicando un familiar nativo de las tierras insulares celtas en vez de aquellos invasores nórdicos, ingleses o normandos. Los relatos alcanzan hasta el 1380 a las publicaciones del Cathreim Thoirdhealbhaigh (Triunfos de Torlough) por Sean mac Craith. Las menciones de banshees también pueden encontrarse en la literatura normanda contemporanea.

En algunas zonas de Leinster, es conocida como bean chaointe ("plañidera"), cuyo llanto puede ser tan perforante que puede romper el cristal. En el folclore escocés, una criatura similar es conocida como bean nighe o ban nigheachain (lavanderita) o nigheag na h-àth (lavanderita del fiordo), viéndosela lavando ropas o armaduras manchadas en sangre de aquellos que iban a morir. En el folclore galés, hay una criatura similar conocida la bruja de la neblina.

Las Banshees tienen aspecto variado. Puede variar de una mujer hermosa con el pelo pelirrojo a una vieja envuelta en un sudario. Cuando oyes a una Banshee gritar, quiere decir que tú o un ser querido morirá pronto. Las Banshees solían servir a las antiguas familias irlandesas, y que solo gritaban o se te aparecían si alguien de tu familia moría. También existió una banshee muy famosa, llamada Aibhill, resulta que se le apareció al rey Brian Boru (la víspera del día en el que íria una guerra) lavándole la ropa de sus soldados con sangre. Por eso, el rey Brian Boru supo que moriría en esa guerra.




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domingo, 15 de septiembre de 2019

El Grito de Mamá

Era una noche oscura y fría, sin luna, sin viento, profundamente tenebrosa, en un pequeño pueblo marítimo del sur de Inglaterra. La pequeña Alice vivía con su madre Joan, solo se tenían la una a la otra. Su padre, a quien no recordaba en absoluto, hacía mucho tiempo que había desaparecido, más atraído por las faldas de otras mujeres que por las de su propia esposa. Nunca había regresado.

Mientras mamá preparaba la cena, Alice se dedicaba a peinar a sus muñecas. Era un juego que le encantaba, tenía muñecas de todos los tamaños y de todas las formas, princesas, chicas fashion, modelos… todas eran encantadoras. La niña las peinaba con detenimiento mientras en el piso de abajo su madre preparaba unas patatas fritas. Le gustaba tener siempre la tele encendida, porque decía que le daba compañía mientras la pequeñita jugaba a solas.

De repente, hubo un fugaz apagón, la bombilla de la habitación de Alice se apagó durante dos segundos y recobró su fuerza luminosa al instante. Abajo, la televisión dejó de funcionar: la luz regresó, pero no se oyó ningún ruido. La pequeña esperó unos segundos más y escuchó cómo un vaso se estrellaba contra el suelo. Se levantó de repente y preguntó:

¿Mamá? ¿Estás bien, mami?

Esperó de nuevo un par de segundos más. Nada. Silencio absoluto.

Cuando Alice se dispuso a bajar oyó el grito desgarrador de su mamá. Se quedó totalmente congelada. Su madre, la fuerte mamá protectora, gritaba de auténtico terror. Antes de que pudiera reaccionar oyó de nuevo su grito.

-¡Alice, baja deprisa! ¡Alice, ayúdame por favor! ¡Alice!

Ante la llamada de auxilio de su madre, la niña corrió escaleras abajo. Pero todo estaba a oscuras, la luz no había vuelto como en el piso superior. Mamá debía estar en la cocina y se dispuso a caminar hacia allí cuando, de repente, una mano le tapó la boca y un brazo cogió su cuerpo, arrastrándolo al armario del descansillo, donde se cerró la puerta.

En la cocina, el grito se repetía:

-¡Alice, baja deprisa! ¡Alice, ayúdame por favor! ¡Alice!

Pero Alice ya no estaba preocupada por mamá. Porque ahora estaba con ella. Se giró y vio la cara de su madre preocupada, señalando con el dedo índice sobre los labios para que mantuviera silencio.





Calificación: 

sábado, 14 de septiembre de 2019

Aquí

Hola, sé que no hago muchas cosas como esta, pero aquí estoy, haciendo esto para aquella persona, quién esté leyendo esto entenderá porqué lo hago. Mi nombre es Todd, y esta es mi historia:

En vacaciones de verano, toda mi familia se iba a un bosque cerca de nuestra ciudad, en donde habían varias cabañas a lado de un lago en donde la gente se quedaba por algunos días. En fin, a mí, con 17 años, no me gustaba ir con mi familia porque era aburrido y siempre daba una excusa para no ir, pero mi madre insistía en que los acompañe y la pasara bien, así que acepté porque mis amigos se iban a ir a otro lugar, así que no había mucho más que hacer.

Por fin llegó el gran día de irse, llegamos más tarde de lo previsto, lo que hizo que la única cabaña que quedara disponible fuera la más lejana a las demás. A muchos visitantes no les gustaba, ya que por esa zona aparecían muchos animales peligrosos como osos, lobos, arañas, entre otros. Ya que no había otra opción, elegimos esa cabaña; era linda, con chimenea y 5 habitaciones para mi padre, mi madre, mi hermano mayor, mi tío y mi tía, solo sobró una habitación. Yo soy muy callado, pero me gusta divertirme y, para eliminar el aburrimiento, decidí ir al lago. Caminé hacia éste, pero algo andaba mal, sentía varias miradas puestas en mí aunque no me importo, seguí caminando por el bosque escuchando el ruido de las hojas siendo pisadas.

La verdad es que esos ruidos me asustaban, mi miedo creció cuando un agudo sonido se escuchó cerca de los árboles en donde estaba, corrí hacia el lago, el ruido se acercaba más y más a donde yo estaba, no sabía lo que era, el camino ya había acabado pero el ruido se había ido.

Al regresar a la cabaña con mi familia, estaba pálido, mi piel estaba fría y mi boca seca. Mi padre, con quien no me llevaba muy bien, me abrió la puerta y me dejó entrar, cenamos más tarde y todos fuimos a dormir. En la madrugada desperté a tomar un vaso de agua. Iba por toda la casa caminando sin hacer ruido, cuando mi respiración se volvió más rápida, mi corazón empezó a palpitar más rápido, mi piel se puso pálida y me quedé inmóvil al ver a una cosa parada viéndome entre dos árboles torcidos y con pocas hojas arrancadas, esa cosa emitió el mismo ruido agudo que había escuchado mientras caminaba hacia el lago. ¿Que era esa cosa? No lo sabía, camine despacio hacia atrás, y para mi mala suerte tropecé, esa cosa camino hacia la ventana y me miró fijamente. Tenía cinco ojos, cinco malditos ojos que se fijaban cada uno en mí. Corrí hacia mi habitación y la cerré con llave.

A la mañana siguiente, desperté cansado, hubiera querido que todo lo que pasó anoche hubiera sido un sueño, pero no. Recorro los pasillos mirando al piso y pensando en múltiples cosas, cuando de repente, se escucha un grito, asustado me escondí, después de unos minutos busque a mí familia pero, ya no estaba, nadie estaba en la cabaña.

Escuché el mismo ruido que escuché camino al lago.

Esa cosa estaba dentro de la cabaña... ¡estaba dentro! Esa criatura me atacó, sus manos tenían dedos fríos y grises, sus ojos cinco ojos eran blancos, su aliento era repugnante y no tenía pelo, saltó hacia atrás y yo me levanté lo más rápido que pude y fui a mi habitación, mi corazón vuelve a palpitar más rápido, me quedo sin aliento, no sé que hacer. Tengo miedo, no quiero morir, él me sigue esperando, comiéndose a la gente que viene a esta cabaña.

Aquí me quedare, llevo 4 días sin comer y sin beber agua, me siento mal, esa cosa intenta entrar, nunca saldré de aquí, tendrá que esperar para matarme... Aquí




Calificación: 

viernes, 13 de septiembre de 2019

Gusano de Lambton


Localización: Inglaterra
Origen: Críptido Aquatico
Aspecto: Vípero
Temperamento: Desconocido
Tamaño: Colosal
Primer Reporte: 1200-1300 d. C.

Población: Desconocida










Información

El gusano Lambton es una leyenda del noreste de Inglaterra en el Reino Unido. La historia tiene lugar alrededor del River Wear, y es una de las piezas de folklore más famosas de la zona, ya que ha sido adaptada de la tradición escrita y oral a formatos de pantomima y canción.

La historia dice que el joven John Lambton era un personaje rebelde que perdió sus deberes de ir a pescar al río Wear. John Lambton no atrapa nada hasta el momento en que termina el servicio de la iglesia, momento en el que saca una pequeña criatura con forma de anguila o lamprea con nueve agujeros a cada lado de su cabeza en forma de salamandra. Dependiendo de la versión de la historia, el gusano no es más grande que un pulgar, ni mide aproximadamente 3 pies de largo. En algunas versiones tiene patas, mientras que en otras se dice que se parece más a una serpiente.
En este punto, el viejo regresa, aunque en algunas versiones es un personaje diferente. John declara que ha atrapado a un demonio y decide deshacerse de su captura descartándola en un pozo cercano. El anciano luego emite más advertencias sobre la naturaleza de la bestia. John luego se olvida de la criatura y eventualmente crece. Como penitencia por sus primeros años rebeldes, se une a las cruzadas. Finalmente, el gusano crece extremadamente grande y el pozo se vuelve venenoso. Los aldeanos comienzan a notar que el ganado se pierde y descubren que el gusano adulto salió del pozo y se enroscó en una colina local.

En la mayoría de las versiones de la historia, el gusano es lo suficientemente grande como para envolverse alrededor de la colina 7 veces. Se dice que todavía se pueden ver las marcas del gusano en Worm Hill. El gusano aterroriza a las aldeas cercanas, come ovejas, impide que las vacas produzcan leche y se lleva a los niños pequeños. Luego se dirige hacia el Castillo de Lambton, donde el Señor de la casa logra sedar a la criatura en lo que se convierte en un ritual diario de ofrecer la leche de nueve vacas buenas al gusano, veinte galones llenos de comida. Varios aldeanos valientes intentan matar a la bestia pero son despachados rápidamente, ya que cuando se corta un trozo de la criatura, simplemente vuelve a unir la pieza que falta. Los caballeros visitantes también intentan asaltar a la bestia pero ninguno sobrevive. Cuando estaba molesto, el gusano arrancaría árboles enrollando su cola alrededor de ellos. Luego creó devastación al agitar los árboles desarraigados como un garrote. 


La maldición de Lambton:

Esta maldición afecta a nueve generaciones de Lambton. Esta maldición parece haberse mantenido vigente durante al menos tres generaciones, posiblemente ayudando a contribuir a la popularidad de la historia.

1 ° Generación: Robert Lambton, ahogado en Newrig.
2 ° Generación: Sir William Lambton, coronel de pie, asesinado en Marston Moor.
3 ° Generación: William Lambton, murió en la batalla en Wakefield.
Noveno: Henry Lambton, murió en su carruaje cruzando el puente de Lambton el 26 de junio de 1761.


Canción basada en la leyenda


Un domingo por la mañana, joven Lambton
Fui a pescar en el desgaste;
Atrapó un pez en su heuk,
Él pensaba que leuk't varry queer,

Pero que tipo de pez era
El joven Lambton no podía decirlo.
Él no quería llevar a Hyem,
Así que lo hizo hoy en un pozo.

Coro:
Whisht! muchachos
Te contaré una historia triste
Whisht! muchachos
Y te diré que arranque el gusano.

Noo Lambton se sintió inclinado a ganar
Una lucha en guerras extranjeras.
Se unió a una tropa de 'Caballeros
Eso no le importó ni heridas ni cicatrices,

Y se fue a Palestina
Donde las cosas raras se sienten,
Un 'varry seun olvidó sobre
El extraño gusano en el pozo.
(Coro)
Pero el gusano engordó y se fue
Y un gran tamaño;
Saluda a grandes dientes y saluda a gran polilla,
Un saludo a los grandes ojos de goggley.

Y cuando en las redes se echó a llorar
Para recoger fragmentos de noticias,
Si se sentía seco en el camino,
Ordeñó una docena de arrullos.
(Coro)
Este feo gusano suele alimentarse
En terneros, corderos y ovejas
Un 'swir little bairns vivos
Cuando acostaron a Doon para dormir.

Y cuando había comido todo, él podía
Y él se hartó,
Se alejó y lamió la cola.
Siete veces rondó Pensher Hill.
(Coro)
La noticia de este gusano más horrible
Y sus extraños gannins,
Seun cruzó los mares, se acercó a los oídos
De valiente y bowld Sir John.

Así que hyem él cam y atrapó a la bestia
Un corte en tres mitades,
Y ese seun lo detuvo comiendo bairns
Una 'oveja' y corderos y terneros.
(Coro)
Así que no, knaa hoo a todos los amigos
En los lados del desgaste
Perdí muchas ovejas y mucho sueño
An 'vivió en feor mortal.

Así que vamos a desafiar a Sir John
Eso mantuvo a los niños en mal estado,
Coos y terneros salvados por myekin 'mitades
O 'the famis Lambton Worm.

(Coro final)
Noo muchachos, Aa me va a dar,
Eso es aa